Publicidad
  • Publicidad

Opinión

  •  

    La UD Las Palmas ha disfrutado esta temporada 12 jornadas al frente de la clasificación (líder) de Segunda A. Y otras 10 fechas fue segundo clasificado. En total, los amarillos se han situado tras 22 partidos en posiciones de ascenso directo. Además, fue 3 veces tercero, una vez cuarto y la peor clasificación se produjo en la fecha inaugural (duodécimo).

     

    La sintomatología como aspirante al ascenso no puede ser mejor. Y tras la jornada 27 del calendario, García Pimienta y su tropa observa que el tercero está a 3 puntos y el séptimo (fuera del play off), a 9 puntos. Pero este trayecto no da garantías de nada en una categoría tan severa y propensa a sorpresivos cambios.

     

    En el seno del club y en su entorno ambiental existe la sensación de que el proyecto de esta campaña está enlazado correctamente para lograr el gran objetivo. Hay mucho factor futbolista en estos logros, como es evidente; porque ellos son los protagonistas del escudo y la espada. Pero hay una mano del técnico (y sus asistentes) que lo ha de gestionar, analizar y decidir todo.

     

    Lo más complejo para un entrenador como García Pimienta llega ahora. Superada la frontera de los 50 puntos, la UD Las Palmas ya sabe que el resto del camino solo es uno con ¡¡quince jornadas de antelación al final del torneo!!. A nuestro juicio, el éxito de García Pimienta desde su llegada al club grancanario ha sido la gestión de la coherencia, el saber aislarse del ruido para tomar siempre la decisión más justa. Incluso reconocimiento más tarde la injusticia de algún momento puntual. Viniendo de un club tan grande se ha mostrado como lo es la propia UD Las Palmas: humilde, aferrada a su escudo y a un estilo de por vida.

     

    García Pimienta, hasta el momento, ha mostrado tablas de alta escuela técnica. Lo dice la misma clasificación: A nivel táctico, no solo exprime las virtudes que ya poseía el equipo sino que ha corregido el peor de sus males, la abundancia de goles encajados, que era un peligroso virus de inimaginables consecuencias. 16 porterías a cero hablan por sí solo. Lo ha hecho sin cambiar nada de lo le brindaba su fútbol amarillo y azul.

     

    Lo más difícil para un entrenador es tener a los veintitantos satisfechos, sintiendo que son útiles y unidos en el dolor y en la alegría. Esa es la gestión de decisiones coherentes, sin una frase en sus intervenciones públicas fuera del tiesto, sin sobresaltos, sin exigencias, … En apenas un año como profesional grancanario se ha convertido dentro de la UD Las Palmas en uno de los referentes de banquillo en el nuevo milenio.

     

    “Estamos hechos el otro para el otro” nos dicen en el seno del club sobre un entrenador cuyo nombre brotó en la isla desde el vacío. Su paso por Gran Canaria, en realidad, está empezando. Se ha ganado los corazones de los aficionados y todavía queda lo más difícil: coronar la obra. Con el cemento de la sensatez, todo es posible.

     

OTRAS OPINIONES DE ESTE AUTOR

  • Publicidad