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Opinión

  • Todo el entorno de Rubén Castro nos asegura que todavía tiene muchos goles en sus botas. Que los habría querido realizar hasta las últimas consecuencias con el Real Betis, pero su ciclo allí ha tenido final. Y que viene a la UD Las Palmas a terminar un trabajo que, en su día, no pudo rematar.

    Las Palmas ha dado un salto cualitativo con su fichaje, si estamos hablando de gran parte del Rubén que ha sido dos veces pichichi de la Segunda División, que ha anotado goles, goles y goles en todas las porterías de España. Estamos hablando del delantero más codiciado por los equipos de Segunda, convencidos también de que el jugador de La Isleta tiene todavía mucho protagonismo en la Liga Profesional española. Ninguno miró al DNI cuando ha pretendido su fichaje este verano, después de que viera que Setién no le iba a tener en cuenta para la Primera División o para el Eurobetis que allí se fabricado.

    La palabra gol de Rubén trata de fundirse con la misma de Sergio Araujo. Si Castro es el goleador de la moña que tanto se admiró en la isla y en el Betis y Araujo vuelve a ser el chinito esperanzador que disfrutó el Estadio de Gran Canaria en 2014-15 ... ¡cuidado con Las Palmas!.

    Porque esta temporada habría podido juntar a dos delanteros imprevisibles e insaciables, que vienen con ganas de rescatar el cariño de una afición que ha tenido extraviados sus sentimientos.

    Hay poco que descubrir de Rubén. Pero sí algunas cosas que recordar. Fue irónico que su debut profesional con los amarillos se produjera en un partido en La Rosaleda para mover la pelota desde el centro del campo tras un gol del Málaga. Aquel día no le dio tiempo para mostrar todo su potencial, como luego pudieron disfrutar en no pocos escenarios del país.

    Y su regreso a la Unión Deportiva también rescata su célebre frase previa al derbi en el Heliodoro de 2003-04, cuando dijo aquello que siempre deseaba "hundir al Tenerife", ganándose la animadversión del público blanquiazul. Tiempo tuvo para resarcirse aunque en 2018-19 será una de las atracciones del derbi canario porque su frase es una de las lapidarias del partido.

    Pero, lo más importante, es lo que puede proporcionar en el campeonato el benjamín de la saga Castro. Desde este viernes sólo los zagueros de la UD Las Palmas pueden dormir tranquilos porque no se cruzará en su camino. No es el delantero más rápido, ni más alto o más fuerte. Es el más listo, el más productivo goleador que ha dado el fútbol canario en las dos últimas décadas. Y vuelve a estar entre nosotros.

     

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