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Opinión

  • "Los tiempos cambian; los pensamientos también". Es el argumento que ha aportado Deivid Rodríguez este lunes, en su presentación para entrar de nuevo en el vestuario de la UD Las Palmas. Fue su primer acto en el regreso, un difícil momento que ha afrontado con madurez y sinceridad. Y la humildad de que está dispuesto a pedir perdón ante quienes sintieran heridos por una decisión suya. Estaba acompañado en la sala de prensa por sus seres queridos y por el aliado técnico del club, que lleva el aval de Manolo Jiménez.

    Ahora, sin la acción del fuego real de la competición, son tiempos de mensajes: de los que están de acuerdo, de los que no, de los que se apoyan en la memoria o de los que sienten. Eso lo entiende hasta el propio Deivid.

    El defensa repatriado, que jugó su último encuentro de amarillo el 22 de junio de 2014, es consciente de dónde ha vuelto con un cambio evidente en su pensamiento. Se fue a Córdoba porque quería jugar entonces en Primera, dijo; pero ahora regresa a Las Palmas dejando a un club en Primera, el Valladolid, pues quiere ayudar a los amarillos a recuperar la categoría y repescar las sensaciones perdidas en la pasada Liga. El mismo destino que le invitó a irse es el que ahora abandona para "volver a casa".

    Atacar a Deivid es el ejercicio más fácil en la actualidad. Casi se ha brindado por su fichaje. Pero también podríamos romper una lanza por él con dos motivos. Porque fue uno de los culpables de que el sueño de la UD Las Palmas se aproximara dos veces a la Primera División, en el tránsito de Lobera como entrenador. Y porque está convencido de cuánto dice: Se fue convencido a Primera, eligiendo sin duda el destino que era más doloso para sus fieles de la UD Las Palmas; y ahora ha vuelto convencido de que remontará el vuelo otra vez junto al equipo.

    Deivid aguanta el timón ante una tempestad de palabras. No es un caso insólito pero tiene connotaciones muy particulares que no se han dado en el tiempo. Regresa a un club que trata de meterse en la batalla otra vez empezando desde su propia ruina deportiva de la campaña pasada. En julio no podemos adivinar ahora si el rendimiento será tan notable como lo fue entre 2012 a 2014. Pero Jiménez recluta a un soldado convencido y ese es un valor que Deivid añadiría de verdad a la nueva causa que ya está en marcha. El fútbol desnudará el resto.

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