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Opinión

  • Una vez más el presidente de la UD Las Palmas, Miguel Angel Ramírez, habló sin esquivar la mirada a una realidad que ha golpeado duramente al proyecto.

    Este viernes en Teror, sin necesidad de hacerlo, el máximo responsable del consejo de administración le quitó las prendas a sus pensamientos e hizo públicos unos argumentos tajantes que han motivado este brusco cambio de timón en materia deportiva dentro de la entidad. Había esperado su momento para exponerlos.

    A modo de síntesis, destacamos tres frases:

    * "Hemos tenido que cambiar a casi todo un equipo perdedor que, desde hace año y medio, no lloraba tras las derrotas".

    * "Hemos buscado futbolistas que tengan ilusión, que den gracias a Dios por venir a vestir estos colores y estar en un equipo tan grande como lo es la UD las Palmas. Porque a veces los de fuera valoran más lo que somos"

    * "No hago cuentas en el gasto que estamos realizando. Ahora no es lo prioritario, porque lo importante es encontrar un equipo de nuevo competitivo que nos devuelva a la Primera División"

    No se podrá reprochar, antes al contrario, los dos claros movimientos que ha realizado la UD Las Palmas en su empeño por borrar las huellas de la segunda parte de la Liga 2016-17 y al completo la campaña 2017-18, donde el caos de resultados se apoderó de todo.

    De una parte, 14 arribos (a los que añadir cuerpo técnico, el regreso de Sergio Araujo y la apuesta de canteranos) ya se han cubierto. El cambio de rostro es casi al completo. De otra, la sensibilidad habida con el sufridor abonado al que ha intentado compensar el daño del descenso con la posibilidad de renovar sin coste la ubicación en el puesto de combate.

    En los dos terrenos, el consejo de administración de la UD Las Palmas se ha movido con mucha decisión. Ha puesto toda la carne en el asador para la remontada. Los dos pilares están de nuevo cimentados, porque a la construcción de esa renovada plantilla se añade los más de 18.000 abonados con los que el club terminará el mes de agosto ya en plena batalla de la Liga.

    Queda entonces la tercera parte contratante: el compromiso, la entrega, la ilusión y el talento del futbolista. Y si no lo han entendido, tiempo han tenido.

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