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Opinión

  • El martes 7 de julio no fue un día más en el cuaderno de bitácora de la UD Las Palmas. Fue un día de dos despedidas y de dos símbolos de lo que es el club de todos los grancanarios y del por qué de su nacimiento y caminar.

    Ese día es el del adiós de Antoñito Jorge y de Gilberto Rodríguez, dos jugadores de dos épocas primarias. Y ambos fueron respuestas a los argumentos de la fusión de los cinco clubes de la capital y de su exitosa primeras tres décadas de existencia.

    Una de los pilares de la edificación de la Unión Deportiva fue frenar la fuga de talentos que, durante medio siglo, se había producido en el fútbol de Canarias. Padrón El Sueco, Timimi, Hilario Marrero, Alfonso Silva, Luis Molonwy, ... Cuando en el verano de 1949 los padres del actual club amarillo se sentaron a debatir la creación y romper las rivalidades pretendían precisamente que aquellos jugadores notables acabaran por ser aplaudidos por la afición insular.

    Antoñito Jorge fue uno de los jugadores más queridos de aquel primer momento. Su nombre está en el primer entrenamiento del equipo, en la primera alineación, en el primer gol, en el primer ascenso, ... Más tarde fue un adorado entrenador y un admirado conversador al que la ciudadanía paraba para escuchar en sus paseos por Las Canteras. En él quedaron reflejados aquellos conceptos conciliadores de la neófita entidad que echaba a andar.

    Trece años después llegaba a Gran Canaria Gilberto Fernández, el primero de los Gilbertos procedente del fútbol de Tenerife. Y el club cumplía con él una segunda faceta de su creación: extender las redes de captación a toda Canarias y convertirse en el equipo del Archipiélago, como hizo durante 19 años ininterrumpidos en Primera. Gilberto fue, pues, una avanzadilla de grandes futbolistas de Tenerife que fortalecieron la posición de la UD Las Palmas, con Martín Marrero, Gilberto II y José Juan como cuarteto histórico en el subcampeonato y tercer puesto, ... además de grandes hazañas. Luego siguieron los Felipe, Jorge Fernández, Juanito, ...

    Cualquier homenaje que se le brinde a figuras como Antoñito Jorge y Gilberto I se quedará pequeño. En TintaAmarilla.es hemos intentado hacer justicia con ellos. Porque sus huellas son más profundas de lo que parece a primera vista.

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