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Opinión

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    Cuando Sergio Kresic llegó en 2009 a la UD Las Palmas para hacerse cargo de un proyecto de ascenso, el técnico serbio que había logrado el objetivo una década atrás entró por la puerta de Pío XII y sacó sus apuntes de lo que conocía. Creyó que eran válidos en la fórmula de guiar a un equipo hacia una meta anhelada.

    Tenía subrayado un "¡Arriba D'ellos!" que fue su célebre grito de la presentación de la plantilla que quería llegar a la máxima categoría en una dura Segunda División que, por el contrario, se acabó convirtiendo paso a paso en un calvario. El conocer el terreno y su profunda experiencia en los banquillos de España no le sirvió al técnico hispano croata. Kresic fue consumido, o su segunda etapa en la UD Las Palmas fue consumida por los resultados.

    Entre Kresic y ahora Paco Herrera, en este ciclo actual, ha existido un mismo factor común: el escenario que ellos conocían en la UD Las Palmas había cambiado, especialmente el externo. Y los resultados no acompañaron en el despertar pretendido. Los astros dejaron de alinearse y las cosas no estaban en su sitio para repetir lo que ya habían logrado en la isla y que ha estado al alcance de unos pocos entrenadores.

    La intención y los conocimientos no tienen un aval seguro en el mundo del deporte. De ser así, cada semana habría millones de quinielistas acertantes. El resultado es lo que marca todo: si las decisiones son correctas o no, el sistema elegido, la ubicación de los jugadores y hasta las ganas de dormir del aficionado.

    Tanto Kresic como Herrera, por referirnos a los técnicos de la era más reciente, fracasaron en sus segundas partes. De Paco, por ser el destituido este lunes, se puede comentar una oleada de cosas pero no podemos obviar que ha sido un técnico entregado a la causa amarilla, poniendo todo el ardor en el empeño de una reacción que se ha quedado a medias. Intentó hacer un equipo donde había un mar de dudas, propuso un estilo que aparecía como el Guadiana y buscó esos resultados que, por razones propias y ajenas, no se produjeron.

    Lo sucedido en las fechas más recientes no puede sepultar lo que la historia dirán de Herrera, como también de los otros técnicos de ascenso. Son héroes para la afición grancanaria. Como en su momento también lo fueron los Luis Valle, Saturnino Grech, Vicente Dauder o Roque Olsen. Y así debemos recordarle porque tampoco son responsables plenos de esta deriva que ya acumula dos años.

     

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