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Opinión

  • Juan Cala ha sido un libro abierto desde el primer día en que llegó a la UD Las Palmas. Y es de agradecer su compromiso con el equipo aún "no siendo de aquí", como él mismo ha dicho. Pero se ha metido en la piel del proyecto comprendiendo muchas cosas del mismo sin conocer todos los rincones.

    El lebrijano es ahora uno de los capitanes. Posiblemente el capitán exprés en la historia de la UD Las Palmas porque, siendo refuerzo del exterior, no ha tardado una decena de partidos para ponerse al frente de los amarillos en las salidas al campo de juego y en liderar al grupo con el brazalete. Valoramos su valentía. Parte de esa responsabilidad se la debe a Manolo Jiménez.

    Cala habló este martes con la rotundidad de un líder. En nombre de sus compañeros expuso que la plantilla está al ciento por ciento con el entrenador. Como siempre debe ser. Eso no lo vamos a dudar, porque el nivel de entrega individual y colectivo en cada partido es una muestra de sus palabras. La entrega, pese a todo, es en realidad con el club que les ha contratado.

    Otro cariz distinto es que las cosas están o no saliendo. Ver a la UD Las Palmas en la posición actual tras el gran esfuerzo realizado para confeccionar esta teórica potente plantilla no tranquiliza, ni tampoco la capacidad de cosecha de puntos ni la manera (el juego) con el que afronta cada jornada. Eso no tiene que ver con la solidaridad del proyecto.

    Pero en el fútbol está inventado casi todo. Y lo que ahora demanda la UD Las Palmas es un éxito deportivo innegociable que repare los daños morales y tangibles que se han producido en año y medio de caos en el producto de ese mismo vestuario que él integra.

    Lo que no puede entender Cala al ciento por ciento es el ambiente que rodea a la UD Las Palmas. Él habla de negatividad en una etapa de exquisita paciencia tanto en las gradas como en en el seno del club. Y deberíamos de añadir en el propio vestuario. La apuesta de la entidad en confeccionar una plantilla jugándoselo todo, para firmar a jugadores como el propio Cala, ha sido tan extraordinaria que el reflejo clasificatorio no es proporcional a lo requerido. De otras etapas donde la negatividad lo presidía todo no puede hablar el ahora defensa amarillo, porque él no las conoció.

    Todo, absolutamente todo, está del lado de la UD Las Palmas en estos momentos, sin disidencias. Es incuestionable el apoyo popular (con promedios de afluencia superiores al año del ascenso en 2015) y el contexto mediático sereno. Sólo falta que ese crédito que dice Cala tener la plantilla en los planteamientos de Manolo Jiménez se traduzcan en goles, puntos y victorias.

    Y si no es así, el propio fútbol ejercerá mecanismos para intentar solucionarlo.

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