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Opinión

Diego Parras y los truenos de Santa Bárbara

  • EL OTRO PARTIDO
  • 10/02/2020 - 09:02
Diego Parras y los truenos de Santa Bárbara Diego Parras, primero a la izquierda, en un partido de pretemporada. Mauricio Lemos jugaba como centrocampista entonces (C. Torres)

Manuel Borrego


Pepe Mel ha dicho muchas cosas durante la temporada. Es lógico: su saldo es de dos intervenciones públicas, al menos, por semana. En la última derrota, tras la cadena de resultados sin victorias que viene produciéndose en 2020, se acordó de la confección de la plantilla valorando la falta de laterales y la tenencia "de seis defensas centrales".


Los resultados, cuando no hay triunfos, llevan a eso: acordarse de una tronada. Aunque habría que matizar las cuentas porque, que sepamos, serían cinco los teóricos defensas centrales en plantilla (Mantovani, Mauricio Lemos, Aythami, Eric y Alex Suárez), mientras dos de los defensas laterales están lesionados por largo tiempo (Alvaro Lemos y Dani Castellano). Esto último no lo evita ni Santa Bárbara.


Y vale de antemano que el rendimiento a nivel de puntos logrados hasta ahora posiblemente está por encima de los presupuestos de muchos analistas de principio de campaña. En aquel entonces, no olvidemos, la nómina del equipo estuvo condicionada por las imposiciones salariales de la Liga. Y que tras ardua batalla administrativa se cerró un conjunto de jugadores del que el técnico llegó a afirmar tras el cierre de mercado un "estoy conforme con el grupo que se ha quedado". Y canteranos añadidos más el refuerzo estelar de Viera.


Quizá la afirmación actual de Mel se refiere al mes de agosto y septiembre. Por el camino de las últimas palabras se quedan otras valoraciones. "Mauricio Lemos es una apuesta personal", dijo. "Porque enriquece nuestra plantilla. Es un jugador polivalente y nos sube el nivel". De ahí que el recuento de centrales tiene un poco de truco, porque en los primeros partidos para Mel el uruguayo era centrocampista. Y quizá otra polivalencia la pudo observar en Eric y Alex Suárez, que como defensas laterales ya habían participado en sus etapas profesionales. Eso sí, con distinto criterio al anhelado Alvaro Lemos.


No entramos en profundidad con los condicionantes y opciones del mercado invernal, que parece ser la última fijación del técnico. Aunque ya él mismo afirma que conocía bien la situación del club, que nadie lo engañó al pintar el panorama, que las decisiones con la dirección deportiva son compartidas y que "al final soy yo el que los pongos".


De los truenos actuales, rescatamos otro nombre del reciente ayer: Diego Parras. Defensa lateral reconocido por el club, con contrato en vigor hasta 2021 y una contrastada experiencia en el equipo filial como especialista en esa demarcación. Era el jugador más parecido a Alvaro Lemos, con permiso de Jesús Fortes -por cierto, también lateral diestro-. Sin embargo Parras cerró de forma anticipada su ciclo como amarillo el 2 de septiembre, a horas de culminar el primer mercado y después de tres jornadas de Liga (contra Huesca, Málaga y Racing). Entendemos que su marcha fue calculada, con el visto bueno de Mel. Porque contra el gusto del entrenador, nada hay que hacer.


Nunca sabremos si Parras encajaría en el proyecto. O si Mel, que habrá opinado de manera interna sobre su salida, pudo sacar alguna vez el fútbol que lleva dentro el ahora jugador del Melilla. Diego no fue la respuesta.


Los resultados son, a la postre, más influyentes que las sensaciones. Esa es una verdad incuestionable. Y así las palabras no se las lleva el viento; las rescata un trueno.

 

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