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Opinión

Granada, en el partido bisagra de la temporada

  • EL OTRO PARTIDO
  • 11/11/2018 - 19:11
Manolo Jiménez y, detrás, su ayudante Benítez (C. Torres)

Manuel Borrego

El partido ante el Granada CF del próximo viernes marcará un momento clave en la temporada. Se llega a él en la jornada 14 y es la fecha en que se cubre justo el primer tercio de la competición. Las expectativas máximas de puntuación de la UD Las Palmas en esa jornada son los 24 puntos ... si gana al conjunto andaluz. Al ritmo actual, siguiendo la misma proporcionalidad en los otros dos tercios restantes del calendario, los amarillos alcanzarían los 72 puntos que le darían sin duda derecho a jugar la promoción de ascenso, pero dudosamente estarían en las dos plazas de puestos directos.

Las dos vías por las que transita el proyecto ahora encabezado por Manolo Jiménez aún no conectan. Porque es insuficiente la política ‘del resultadismo' (Las Palmas ha logrado ganar a día de hoy el 53% de los puntos disputados) y tampoco convence la vía ‘del estilo de juego' (el equipo de Jiménez no domina ni argumenta sus partidos).

Ni los resultados actuales pueden desembocar en buen fútbol ni el juego actual está traduciéndose en resultados. En esa peligrosa espiral se encuentra una apuesta llamada a ser una de las principales del campeonato. El camino no es claro y eso lo reflejan cada semana los propios jugadores en sus expresiones sobre el mismo. Escucharles hablar después de cada partido del siguiente que viene en el calendario como solución al déficit generado es, sin duda, el síntoma inequívoco de que la maquinaria no está a rendimiento.

El grado de preocupación está cambiando de tono cada jornada. Desde hace siete encuentros, Las Palmas sólo logró un triunfo y dejó pasar oportunidades muy claras de obtener victorias que le brindaran una coraza anímica tanto a sus jugadores como a sus leales. De su fútbol en los encuentros, sin dominar los acontecimientos, lo expresamos en cada una de las crónicas.

El momento actual, tras el partido de Elche, es cuando menos más delicado de lo que dice la clasificación, porque el despegue definitivo de otros aún no se ha producido. Los puntos ya extraviados no vuelven y, lo que es peor si cabe, las expresiones de algunos jugadores amarillos se ven cabe vez más distanciadas de la fe en las formas, no así en la causa.

Nervios los hay y se advierten. Explicaba el propio Jiménez antes de viajar a Elche que "hablar después de los partidos es de cobardes", argumentando lo ocurrido al final del encuentro frente al Deportivo. Lo dijo antes de partir a jugar, aunque en el Martínez Valero eligió él no hablar después de ese encuentro y dar sus explicaciones como máximo responsable técnico del club.

La hora del partido bisagra se acerca.