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Opinión

El yin y el yang del candidato UD

  • EL OTRO PARTIDO
  • 28/10/2018 - 11:04
Rubén Castro lamenta la ocasión malogrado en Palma, este sábado (La Liga)

Manuel Borrego

El encuentro y el pospatido de la UD Las Palmas en Son Moix escenificó algo que se cuece en el proyecto tras once jornadas del campeonato, con un horizonte que sigue difuso. Hay dos conceptos en el grupo que se mueven en direcciones que parecen divergentes, aunque ambos aspiran al mismo cielo. De una parte, a Tana o Deivid -por ejemplo- no les dolió confesar que con un 0-2 "no se nos puede escapar un partido" en campo adversario. Otros actores del equipo amarillo se arrimaron expresamente a la decisión final de Pérez Pallas al anular un gol a todas luces legal de Rubén Castro, incorporando así otra polémica de este árbitro con el equipo grancanario. Decimos otra porque es el mismo colegiado que en 20 minutos expulsó de manera escandalosa a Dani Castellano y a Hernán Santana en el Arcángel, en 2013, propiciando una humillación de la UD Las Palmas ante el Córdoba aquel día (5-1). ¡Y menuda calentura!.

Pero no es Las Palmas la única víctima del colegiado gallego, un juez deportivo que con VAR o sin él necesita muchas ayudas para acertar en no pocas de sus actuaciones. Del arbitraje ya se sabía que era un factor a tener en cuenta a lo largo de esta competición. Si el marcador se mueve en un filo hilo como ocurrió en Palma, los Pérez Pallas de Segunda División pueden tener mucho protagonismo como viene ocurriendo.

Sin embargo, lo que queda es el resultado y la actuación de los amarillos. En el partido hubo un día y una noche. La claridad es la pegada contundente o la de fabricar ocasiones de gol con menos esfuerzo que muchos rivales de la categoría. Y asoma la oscuridad también de un fútbol amarillo que estuvo contra las cuerdas con otro equipo más. Es cierto que si la decisión de Pérez Pallas no hubiese sido negativa para abortar el 2-3 habríamos hablado hoy de una victoria importante, aunque interpretaríamos un reinado sin gobierno en el partido. Pero también es destacable que si Mir o Rubén no tienen el acierto del 0-2 en los primeros 13 minutos, la reacción del Mallorca había sido parecida a la que tuvo el Almería en Los Juegos del Mediterráneo. Aquel día del 3-0 Las Palmas no tuvo ese acierto para encarrilar primero el marcador.

En este partido de Mallorca pudo cambiar la precisión o la ambición realizadora de Las Palmas. Pero, a nuestro juicio, se mantiene con gravedad el ‘sin brújula' futbolístico colectivo que preocupa mucho y que no acaba de solucionarse.

Manolo Jiménez explicó su versión y acertó a ponerse del lado de los del ‘yin', pero también de los del ‘yang'. Sin embargo, él mismo tenía soluciones en su mano. La aparición de Tana, como ocurrió en la segunda parte ante el Zaragoza, le cambió la cara y el modelo de juego al equipo. Más balón o menos rival protagonista. El entrenador es el que debe dictar cómo, con sus manos llenas de herramientas para que todos juntos hablen a la vez de lo mismo: del yin o del yang.