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Rubén para disfrutar y para enseñar

  • EL OTRO PARTIDO
  • 20/08/2018 - 12:29
Rubén dispara rodeado de zagueros para anotar el 1-0 al Reus (C. Torres)

Manuel Borrego

Nadie podría asegurar un pronóstico sobre cómo puede ser el rendimiento global de Rubén Castro a lo largo de una temporada tan importante como la que acaba de comenzar para la UD Las Palmas. ¿Cuántos goles aportará?, ¿cuántos puntos estarán asociados a su olfato?, ¿resistirá el mismo tren durante tantos meses de competición?, ... Los tres primeros puntos llevan su firma con claridad, para empezar.

Rubén ha sacado de dudas a quienes cuestionaban sus cualidades porque sigue manteniendo las que le han llevado a ser un goleador histórico para el Betis y uno de los delanteros españoles de la última década.

En su primera actuación tras la vuelta no pudo convencer con más claridad. Tres ocasiones, dos goles. Se le vio en el partido lo justo, pero fueron los momentos en que el juez fútbol tomó decisiones contra el Reus.

Pero hay más de Rubén porque es ahora un delantero mejorado en experiencia aunque con lógicas menos prestaciones físicas que el que aplaudió de amarillo la afición de la UD Las Palmas.

Rubén es posiblemente el delantero centro más diferente de cuantos ha firmado el club grancanario en estas últimas décadas. No es un ariete de choque, ni su potencial físico es precisamente el aval de sus constantes aciertos.

Castro es, además, un jugador para enseñar, para imitar en esa amplia cadena filial amarilla donde surgen constantemente excelentes futbolistas de ataque aunque en muchos casos con una relación intermitente con el gol.

Sus movimientos fueron un quebradero de cabeza para los zagueros del Reus. La movilidad de Rubén, que aguantó con entereza los noventa minutos del primer combate, fue la que sorprendió a la defensa catalana. Situándose entre los centrales, con la mirada siempre dirigida al balón, encontró tres balones en el área y convirtió en gol dos de ellos. El primero, al intuir dónde iba a caer la acción que protagonizaba Momo. Apenas se movió y el balón acudió a buscarle para el disparo del 1-0. Y en el 2-0, Rubén corrió poseído hacia el segundo poste tras el centro de Lemos, convencido el isletero de que la pieza de caza iba a pasar por allí.

¿Es fácil fabricar un delantero así?. Esa pregunta se la pueden trasladar a centenares de entrenadores que cuidan la base y quizá la cabeza sea la misma. A un tipo como Rubén Castro no hay que enseñarle la palabra gol porque la lleva constantemente en su cabeza.

Las mismas porterías que vibraron con los primeros tantos en el Gran Canaria frente al Anderlecht, extraoficial, y contra el Leganés, en el primer partido de Liga, volvió a latir con el mismo protagonista. Y los que quedan.

Fotos: C. Torres