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Una vida marcada por el Athletic

Federico Páez debutó y se despidió como profesional ante los leones vascos; y también anotó dos goles en San Mamés con motivo de dos vibrantes triunfos isleños

  • AMARILLOS DE SIEMPRE
  • 07/02/2018 - 11:40
Federico Páez, en la actualidad (C. Torres)

Manuel Borrego

Si hay un historial en la UD Las Palmas marcado por el Atheltic Club ese puede ser el de Federico Páez (Las Palmas de Gran Canaria, 18 de febrero de 1948), jugador que lo fue durante más de una década "siempre en Primera", que debutó en San Mamés frente a los rojiblancos vascos y se retiró en el Insular frente al mismo rival.

"Cada vez que se cruzan Las Palmas y el Bilbao se me ponen los pelos de punta. Porque significó ese partido mucho para mí. Por un gran recuerdo en mi debut y porque también fue el día más triste de mi vida, al descender contra ellos en 1983. El Athletic ha marcado mi vida, por supuesto", recuerda desde su retiro en Arinaga -este miércoles- el polivalente y estimado ex futbolista.

Páez hizo su estreno profesional en La Catedral cuando el 4 de septiembre de 1971 saltó al campo junto a Betancort, Martín Marrero, Castellano, Estévez, Tonono, Carmelín, Justo Gilberto, Gilberto I, Germán y León.

Fue una sorpresa personal porque Pierre Sinibaldi, técnico de aquel momento, le alineó al no llegar a tiempo la documentación del argentino Adolfo Soto. Entonces era atacante el jugador isletero y fue el mismísimo capitán, Tonono, el que se lo comunicó en el almuerzo de aquel día, mientras estaban concentrados en el hotel. "Pensé que se trataba de una de las bromas ... Juro que me temblaron las piernas antes de salir al campo".

Pero todo fue sobre ruedas. La primera señal de Páez fue el gol de la victoria de la UD Las Palmas en el territorio de los leones vascos. Había empezado el partido con un gol de Gilberto I, contestado por Yosu Ortuondo en la segunda parte. Pero a diez minutos del final le llegó un balón a Páez en la frontal y "le pegué un punterazo al balón que no pudo alcanzar Iríbar -el célebre portero vasco".

Aquel tanto del debutante se convirtió en leyenda en el vestuario amarillo, porque Las Palmas había logrado ganar en uno de los campos donde tradicionalmente su fútbol naufragaba y ante un rival que "cada vez que sacaba un córner era medio gol. ¡Cómo iba aquella gente a cada balón!", recuerda Páez.

Pasados los años, aún conserva una anécdota porque ya retirados los protagonistas de ese día de 1971, Iríbar visitó la isla con el filial y se cruzó con Páez en presencia de Paco Castellano. "No sé si le recuerdas", le dijo Paco al Chopo. "Es Páez, el que te marcó aquel gol ...". E Iríbar respondió con ironía: "Ese día me encontraste dormido".

Otro gol, otra victoria

No fue la única vez que Las Palmas ganó al Athletic a domicilio y tampoco fue el único gol de Páez en San Mamés. Porque nueve temporadas después, ya convertido en centrocampista y en proceso de jugar como defensa, Páez volvió a marcar ante el mismo rival y en el mismo escenario. Las Palmas ganaba en 1980 1-3 con José Manuel León en el banquillo. Dani adelantaba a los vasco, pero luego Páez y dos tantos más de Pepe Juan voltearon la contienda.

Ese segundo gol "fue de cabeza y el portero era Aguirreoa. ¡Cómo lo voy a olvidar", puntualiza a los lectores de Tinta Amarilla. La magia de los partidos contra el Athletic se rompió para Federico, y para toda la marea de la UD Las Palmas, el fatítico 1 de mayo de 1983. Ese día colgaba las botas tras doce temporadas como jugador de Primera División. El equipo de Javier Clemente se proclamaba campeón de Liga a la par que Las Palmas descendía tras 19 campañas seguidas entre los mejores, su ciclo más prolongado. "Fue durísima aquella derrota. Me afectó mucho; tardé mucho tiempo en recuperarme".

Allí hay que correr más que ellos

Ahora como entonces Las Palmas acude a San Mamés, en su nueva versión, para buscar puntos valiosos. "¿Cómo se le gana al Athletic?. El fútbol ha cambiado mucho desde entonces, pero ganar al Bilbao allí hay que correr más que ellos. Pelear, pelear y pelear. Porque es un rival que te exige mucho esfuerzo y no perdona. Así fue cómo le ganamos en mi época y creo que ahora debería ser igual. El que no mete la pierna ante el Athletic está perdido", puntualiza.