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Anecdotario amarillo

Panadero Díaz, Pepe Juan y una presunta navaja

  • AMARILLOS DE SIEMPRE
  • 18/01/2018 - 14:36
Pepe Juan y, a la derecha, Panadero Díaz

M.B.

De aquellos años en que la UD Las Palmas se codeaba con los grandes del fútbol español, algunas veces de tú a tú y con objetivos de altura en Primera, surgió una rivalidad con algunos clubes que no siempre estaban tan distanciados en la clasificación. Y uno de ellos fue el Atlético de Madrid, que esta semana llora la muerte del que fuera destacado defensa en su plantilla en los años setenta, Panadero Díaz (72 años).

Era el zaguero argentino un duro competidor, fajado en un fútbol que no permitía rehenes rivales. Y el Atlético, un rival que a nivel defensivo mostraba gran fortaleza y contundencia.

Pepe Juan Suárez goza de su propio anecdotario con el malogrado defensa que falleció en Buenos Aires. Ocurrió en el Estadio Insular en la temporada 1973-74 y en un partido con victoria 1-0 (gol de Germán Dévora) para los amarillos. Lo narra Suárez para los lectores de Tinta amarilla.

"Yo era un chiquillo aún, con apenas 19 años. Había tenido en el partido un duelo tremendo con Capón, al que logré superar varias veces. Me dio un codazo y me fastidió una muela incluso", recuerda. "Pero en el tramo final del encuentro el técnico del Atlético (Juan Carlos Lorenzo) le sustituyó y dio entrada a Panadero Díaz".

Y ahí empezó una pequeña leyenda conocida por los jugadores de aquella época. "Díaz era un tío muy feo, un defensa durísimo, con unas pintas ... Yo, un chiquillo, insisto. Y al salir me dijo: Vení, vení acá, que te espero con una navaja. Eso ocurrió en nuestro estadio".

Aquel partido acabó con el triunfo grancanario, en un partido que conoció la expulsión visitante de Luis Aragonés. Y, en un almuerzo posterior, Pepe Juan contó la historia a un periodista del Diario de Las Palmas. "Amado Moreno publicó lo de la navaja y esa información llegó hasta oídos de Panadero Díaz".

Así que en el partido de vuelta, disputado en el Vicente Calderón, el defensa argentino le esperó. "Yo me había olvidado del asunto y Sinibaldi me dio titularidad en aquel partido. Pero también Lorenzo a Panadero Díaz. Me volvió a llamar y me dijo que esta vez tenía una navaja de verdad. Martín Marrero me decía: Pepe, sube al ataque. Y yo no me atrevía porque aquel hombre daba miedo. Pero no tenía navaja ni nada", confesó.

"El Atlético tenía un equipo poderoso en defensa, era durísimo. Era muy complicado hacer un gol y Panadero Díaz, junto a Melo, Capón, Eusebio y otros eran futbolistas contundentes. Pero no pasó el caso de la palabra", culmina.