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Opinión

Juan Manuel y los mineros de Sergio Kresic

  • ENTRE BASTIDORES
  • 15/01/2022 - 08:45
Juan Manuel y los mineros de Sergio Kresic Una imagen que ya es célebre; Juan Manuel agotado, tras la permanencia en Segunda B del filial en la última jornada de 2018 (C. Torres)

Manuel Borrego

 

Por estas cosas del destino, por revisar los cajones buscando no sabemos qué, aparece una cinta de casete, de esas que se utilizaban antaño y que ahora habría que comprarla en sitios de coleccionistas y similar. Y al escuchar su contenido surge desde el recuerdo la voz de Sergio Kresic (2001) en una rueda de prensa de su primera etapa en la UD Las Palmas, tras el ascenso. Uno no sabe por qué motivo la guardó sin alterar el contenido, pero vino a decir algo que veinte años después no pierde actualidad y puede servir exactamente para comprender lo mismo que entonces.

 

Hablaba Kresic -osado entrenador que se atrevió a formar un once de la UD Las Palmas sin canarios- de la producción de cantera y del crédito que entonces producía en él. Y respetaba con sus valoraciones la labor de sus compañeros de filiales del club amarillo, departamento que en aquel momento de Primera no tenía la dimensión de hoy, aunque sí guardaba relación de productividad con el primer equipo. Decía lo siguiente:

 

* “Mis palabras se pueden tergiversar, pero no los hechos. Sergio Kresic (él mismo) hizo debutar en Primera, aquí, a dos chavales de 19 años y que están ahí en la plantilla junto otros dos canteranos mayores que también han debutado. Y este hecho es el mayor reconocimiento a los entrenadores de la cantera. Esto es lo que hay”

 

* “A mis compañeros entrenadores les tengo que transmitir que el trabajo en las categorías inferiores es tremendamente difícil. Es el trabajo de un minero. Todos los días van a la mina a trabajar, trabajar, trabajar … Y nadie los ve. Se aprecia muy poco y se paga nada. Y hay absolutas mentiras (sobre él y esta labor) que los destructores de siempre tratan de transmitir a la afición. Pero siempre los hechos ganan. A veces tarda más y en otras ocasiones, menos”

 

Kresic aludía en ese momento a la salida al mundo profesional de Jorge, Ángel, Guayre y Rubén Castro en una etapa de arribo de la UD Las Palmas a la Primera División después de doce años. Y, aunque la memoria trata de eclipsar episodios, su gestión en el equipo despertaba una crítica cuyo oleaje también mojaba a la labor del trabajo de formación en el club grancanario.

 

El buen ojo del entrenador hispano-croata y de los mentores deportivos de aquel cuarteto quedó fuera de dudas. Uno de esos hechos es que los cuatro (Jorge, Ángel, Guayre y Rubén Castro) fueron internacionales y todos ellos traspasados a equipos de mayor potencial económico. Entonces como hoy apreciamos paralelismos que se mantienen.

 

Ese reconocimiento a los mineros de la cantera, dirigida ahora por Tonono Rodríguez, solo se pone en valor si alguien lo rescata. Porque “ponerse medallas” (como tras salir del club decía Ángel López al referirse a Pedri González) es muy fácil. La crítica ligera, también.

 

Y lo complicado es la labor de formación; el pico y la pala minera que menciona Kresic. Lo realmente valioso para el club es que más de 20 jugadores de cantera lleguen al primer equipo profesional en las últimas temporadas y no desentonen. Al contrario: sean competitivos y estén deportivamente asimilados a la exigencia. La valentía del primer entrenador a ponerlos en la Liga es el último paso, tan decisivo como el resto. Empezando por la apuesta del club porque para explicarlo solo hay que mirar en el mapa del Archipiélago a la izquierda.

 

Esta semana uno de los mineros de la UD Las Palmas, Juan Manuel Rodríguez, ha dado un paso atrás por decisión propia tras un ciclo recientemente de muchos logros individuales y colectivos del club. Por fortuna sigue en la entidad en otras funciones, tan valiosas en captación y formación como los 339 partidos oficiales que ha dirigido en los banquillos nacionales de la entidad desde hace más de 26 años. Él abandera a una colección de técnicos y auxiliares que no se ven y apenas se escuchan. Y, como Kresic insinuó, tampoco tienen la esperanza de ser comprendidos. Pero la obra no se la pueden arrebatar.

 

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