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El anecdotario

La UD secuestró a Gilberto para evitar que lo fichara el Tenerife

  • SABíAS QUE ...
  • 07/08/2018 - 13:02
Gilberto Rodríguez, durante su última entrevista a Tinta Amarilla (C. Torres)

M.B.

El caso de Gilberto Rodríguez y su venida a la UD Las Palmas posee un rico anecdotario. Desde sus primeros pasos en el conjunto representativo de Los Silos, el jugador tinerfeño ya destacaba y había captado la atención de los ojeadores del CD Tenerife y de la UD Las Palmas.

Giberto recordaba a los lectores de Tintaamarilla.es estos episodios de su vida, en la que hubo un ‘secuestro' por parte de la UD para poder trasladarlo desde Santa Cruz a Las Palmas de Gran Canaria.

Reconoció en aquella intervención que "todo en mi carrera deportiva sucedió muy rápido, en apenas tres años llegué a Primera División. Jugué la Liga interinsular con el Estrella de La Laguna, cedido por el Silense. Se corrió la voz por las islas sobre Gilberto El Negrillo, como así me llamaban, y supe que había interés de algunos equipos", puntualizó.

Así que "Las Palmas preguntó al presidente del Silense, pero existía un pacto entre los clubes de las dos islas por el cual debían respetarse las canteras respectivas. Si un jugador de Tenerife interesaba a Las Palmas, el club grancanario tenía que comunicarlo o viceversa. El presidente silense, Miguel Mora, me dijo que teníamos que pasar antes por el CD Tenerife para comunicar que Las Palmas me quería. Fuimos a la sede social, estaba ilusionado, pero ni nos atendieron y nos dijeron que nos podíamos ir".

Sin embargo, el CD Tenerife estaba al acecho. Y el emisario de la UD Las Palmas para ‘captar' a Gilberto I acabó secuestrándole: "Las Palmas no quería que el Tenerife supiese nada de mi marcha a Gran Canaria. Carmelo Campos -entonces ejercía con un cargo de asistente al secretario general García Panasco-, vino a Santa Cruz para cerrar mi fichaje. Primero, me encerró bajo llave en una habitación de hotel durante cuatro horas. Y luego también de nuevo me encerró en el camarote del ‘correíllo' que nos iba a trasladar de un puerto a otro".

Gilberto aceptó aquella captura de la UD Las Palmas, porque él también tenía ganas de cruzar el brazo de mar hacia la Canarias oriental. "Fue tal su celo que puso Campos que no hablé con nadie en la travesía donde, además, se produjo un pequeño incendio en el barco. Ni siquiera me avisaron. Él me dijo que lo tenía todo bajo control, que lo primero era llegar a Gran Canaria sin que nadie se enterase de mi viaje", recordaba en la entrevista concedida a Tinta Amarilla.

Sacó tajada de todo aquello el club de procedencia, a quien Las Palmas pagó una fortuna de la época por la incorporación de Rodríguez: "Tenía entonces veinte años cuando se produjo mi contrato profesional. Don Jesús García Panasco fue quien me recibió en la sede del club amarillo; me trató con mucho cariño y me preparó para afrontar el cambio que estaba experimentando en mi vida. Las Palmas abonó por mi traspaso 60.000 pesetas de la época (360 euros) y quedaba pendiente la celebración de un amistoso en Los Silos. Pero este encuentro nunca se pudo jugar y el Silense recibió 60.000 pesetas más. Total: 120.000 pesetas por mi traspaso. Era un dineral entonces".

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