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"Pero, ¿quién es ese Guayre?"

Oulare era el anzuelo, Guayre la lanzadera. El joven ariete grancanario anotó su primer gol en la última vez que San Mamés ovacionó el fútbol de los amarillos

  • GENTE CON DUENDE
  • 24/04/2013 - 18:13

Manuel Borrego

Apenas llevaba unos días en el primer equipo, un poco por necesidades del guión y un mucho por la categoría que ya se adivinaba en él. Había debutado con la primera plantilla de la UD Las Palmas en partido de ilusiones contra el Málaga (2-1, 14 de octubre de 2000), en la quinta jornada del reencuentro de los amarillos con la Primera División. La delantera de Sergio Kresic era un quebradero de cabeza puesto que los planes del verano, después del ascenso, se habían trastocado de un día para otro por varios motivos. Oktay Derelioglu, el turco llamado a llevar el nueve grancanario, se marchó a casa sin decir adiós tras una disputa con Samways. El otro argumento del cambio fue el contundente 5-1 de Mestalla cuando Kresic se convenció: "debemos modificar nuestro estilo", dijo aún con el sudor tras el descalabro.

Entre unas y otras razones, el entrenador hispano-croata tomó la decisión de modificar la estructura de ataque de la UD Las Palmas. Oulare era el anzuelo y Guayre la lanzadera. El equipo amarillo tendría que sobrevivir en una Primera División que ya era potente pero ... tal era el convencimiento de lo que debía de hacer, que antes de su segunda actuación el joven isletero se refirió a la lentitud de los defensas del Athletic justo antes de realizar el viaje a Bilbao. "Les podemos sorprender", dijo el grancanario. "Pero, ¿quién es ese Guayre?" respondió a los periodistas vizcaínos Rafa Alkorta, entonces internacional curtido en su regreso a San Mamés tras el paso por el Real Madrid. Su frase despertó las tímidas carcajadas de periodistas confabulados con la respuesta.

A Alkorta le explicó Guayre en La Catedral quién era. El muchacho veloz, incisivo y vertical; osado como ninguno, que regateaba en carrera con un toque suave con el interior y exterior del pie. Fue el delantero grancanario uno de los destacados de aquella célebre tarde del 0-3 ante el Athletic, con un gol suyo en los primeros compases del partido donde precisamente el central vizcaíno sólo tuvo ante sus ojos el dorsal 30 del joven amarillo. Fue la tarde de las ovaciones del rival y de una felicitación personal de Alkorta a aquel punta que, por fin, conoció.

La de su debut fue la gran temporada de Guayre Betancor con el amarillo de la UD Las Palmas. Marcó ocho tantos pero las sensaciones que ofrecía sobre el terreno de juego en cada una de sus actuaciones despertaban comentarios en las líneas enemigas. Era el año del triple sabor a miel (Jorge), sal (Ángel López) y pimienta (Guayre), los tres canteranos a los que más tarde se unió Rubén Castro y que se estrenaron en el fútbol profesional con paso por La Rojita Sub'21.

Cada uno en su labor, pero Guayre era el hombre incisivo, el que con sus goles fue revalorizándose jornada a jornada. Además del Athletic marcó a Real Madrid, Real Sociedad (con salida de hombro en Anoeta), Villarreal, Sporting, Mallorca y Osasuna. Su gran gol en el Nou Camp, sin embargo, acabó por certificar que su destino se alejaba del Estadio Insular. Danzó por el césped del gran estadio azulgrana con una soltura de gacela y al ver a Pepe Reina adelantado le envió una vaselina diabólica que por momentos colocaba por delante a los amarillos frente al Barça de Rivaldo. Aquella jugada tan extraordinaria, grabada a fuego en la piel de los seguidores grancanarios de la época, produjo la segunda ovación de una afición rival aquella temporada. Pero esta vez la dedicatoria culé fue exclusiva para el revoltoso Guayre.

Así fue la despedida de Guayre como jugador de la UD Las Palmas, en 2011 (Mykel)

En realidad, Guayre acabaría convirtiéndose en un artículo de lujo para un club modesto que ya empezaba a pagar en tesorería sus excesos. El consejo de administración de Las Palmas nada hizo por retener su marcha al Villarreal. Una temporada, apenas treinta partidos en Primera, fueron suficientes para que los seis millones de euros de su cláusula de rescisión se depositaran si posibilidad de réplica ... ni intenciones. El Guayre que se marchó del Insular, en realidad, nunca volvió. Porque aunque luego tuvo un paso exitoso por el Villarreal en Liga española y en la mismísima Champions, con presencia al menos una vez como internacional absoluto, no fue el mismo cuando regresó en 2009 como fichaje mediático de un nuevo proyecto. Su fútbol residía en él, su físico no le respondía. Nunca después la afición de la UD disfrutó de aquel joven descarado que deleitaba verle correr incluso sin balón, el de la sonrisa picarona que, con todo, cuentan que pidió disculpas al hombre que aprendió su hombre con un duro golpe.

Guayre, uno de los mejores delanteros grancanarios de las últimas temporadas, rescinde su último contrato profesional y pasa al baúl de los recuerdos.


Lugo, la última camiseta

Sus etapas con Villarreal, Celta de Vigo, Numancia (imagen superior) y CD Lugo (debajo), donde realizó su última actuación

 


 

 

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