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Opinión

Experimentos en la jornada 35

  • EL OTRO PARTIDO
  • 22/04/2019 - 07:28
Nauzet, batido, en el partido frente al Albacete el pasado sábado (La Liga)

Manuel Borrego


Asusta mirar la clasificación este lunes y comprobar un sueño roto que se ha despegado sin apenas resistencia. Y cómo crece una amenaza, que no se puede desdeñar.


El resumen de todo ello vuelve a estar en la esencia de la Segunda División. "La ganan los mejores equipos, no las mejores individualidades", dijo alguien recientemente.


Todo ello se vio el sábado en el Carlos Belmonte. Un equipo que se viene formando desde hace varias temporadas, desde el silencio, ganó a otro que no acaba de encontrarse a sí mismo, que se formó desde la parafernalia. La propia clasificación de Segunda en sus primeras posiciones habla igual.


Mientras Luis Miguel Ramis resolvía una pieza por otra sin restar valor a su bloque, Pepe Mel realizaba nuevos experimentos para buscar un funcionamiento más correcto o al menos para reconducir los resultados. Que si doble ariete, relevos en las bandas, pivote o trivote, éste o aquél, ... Una decisión tras otra en la mayoría de los casos en función de lo último ofrecido.


Las pruebas en la jornada 35, la búsqueda de lo que no se ha logrado (el equipo) es lo más angustioso a estas alturas, más incluso que la propia clasificación de la UD Las Palmas actual. El técnico hace esas mismas probaturas porque todo lo ha fallado; hasta la suerte. Las mismas lesiones, especialmente las de Araujo, Blum y más tarde Raúl Fernández lo reflejan. Porque parecía tras el choque de Riazor que iban a ser piezas en la columna vertebral de una idea nueva.


La situación no es cómoda. Avisa en el horizonte otra ‘tormenta perfecta'. Y la última prueba que queda es picar o acudir el orgullo de estos jugadores, los culpables de todo esto que ocurre con sus egos y prejuicios (y ap/actitudes) para sacar a Las Palmas de este atolladero en el que la están metiendo.


La Liga les brinda un paraguas frente al CD Lugo. Hay que agarrarlo y abrirlo de par en par porque, de lo contrario, el pánico puede empapar la isla. Deben salvar a la UD y esperar a que los siguientes experimentos se realicen en los despachos. Y que Maiorino lo haga con el escenario empírico de la temporada sobre la mesa.