OPINIÓN

“Noto en estos momentos una frialdad … y si no estamos unidos, no vamos a ninguna parte”. Esa es una evidencia que galopa durante muchos meses en el entorno de la UD Las Palmas esta temporada. Y las palabras de Jonathan Viera, tras el 1-1 frente al Real Zaragoza, parecen estar dirigida en muchas direcciones, porque no solo la grada puede transmitir ese gélido ambiente contextual que el capitán de los amarillos ha subrayado en la tarde del domingo.
Después de tantos años siguiendo la información del equipo y tras comprobar las muchas situaciones vividas no nos atrevemos a desmentir a Viera. Porque el actual no es …
* No es el final de temporada de 1995-96 cuando aficionados y jugadores de Pacuco Rosales volaron para regresar al equipo a la Segunda División.
* No es el final de temporada de 1999-00, la del retorno a la Primera División, cuando Sergio Kresic leyó su célebre manifiesto para colocar a toda UD Las Palmas en el mismo carril. La imagen de aquel momento fue la de la invasión del Estadio Insular tras la victoria sobre el Elche.
* Tampoco es la de la temporada 2005-06 cuando más de 34.000 personas fueron al Estadio de Gran Canaria para empujar a la UD a ganar el partido contra el Rayo Vallecano, con el tanto de Márquez y las posteriores eliminatorias frente a Real Sociedad B y Linares.
* O ni mucho menos es el epílogo del ejercicio 2014-15 precisamente contra el Zaragoza, cuando centenares de aficionados acudieron de madrugada al Aeropuerto para levantar la moral de los futbolistas. Regresaban con el 3-1 en contra, pero Paco Herrera prometió que “el domingo, nos vemos en la guagua”. Y así fue.
Podríamos ilustrar otros instantes parecidos que Viera echa de menos. Pero también hay otras preguntas que se podrían plantear: ¿Qué dejaron de hacer los jugadores y técnicos?, ¿qué le ha faltado al club y a sus gestores?, ¿qué mensaje está emitiendo la prensa local en general?, ¿cuál es el déficit de los aficionados?, … Todos tienen planteamientos que responder, cada una en su propia parcela.
En realidad, de lo que el 21 podría hablar es que ha faltado un chispazo que despertara a toda la marea amarilla. Ese tsunami con irresistible empuje, que empieza por mensajes responsables sobre lo mucho que está en juego en poco tiempo. Las Palmas resuelve en apenas cuatro semanas la ilusión de un año, contando con el logro de meter su nombre en el cuarteto del play off.
El 21 de Viera y el 21 de junio como fecha límite para alcanzar el objetivo. No hay tiempo que perder porque el ayer ya ha caducado. La UD Las Palmas depende de sí misma para lograr el ascenso y, lo único cierto, es que si no existe un 100% de esfuerzo de los jugadores y de unidad en torno al equipo, la empresa no prosperará.
Eligieron los gestores del club que empezara por su nombre empezara por Unión. A demostrarlo, pues.



