PERSPECTIVAS 2026-27 / OPINIÓN

Mereció la pena esperar a conocer en profundidad el mensaje del nuevo director deportivo del Gran Canaria, Francesc Solana, cuya puesta en escena en el cargo ha regado el Gran Canaria Arena de excelentes consejos. Escuchando sus palabras nos percatamos que, viniendo desde una persona del exterior y sin conocer en profundidad las esquinas de nuestro deporte, lo dicho por Solana encaja perfectamente también en el contexto socio-deportivo de la UD Las Palmas.
El director deportivo del equipo de baloncesto vino a decir cuatro o cinco cosas que tienen mucho sentido y que debería tomarse nota en el Estadio de Gran Canaria porque son válidas para la remontada en la campaña venidera. Léase:
* “Jugar en Primera FEB (Segunda División) no es una penitencia. Hay que disfrutar del camino”
* “No será fácil. Hay grandes jugadores y técnicos en los equipos rivales que podrían estar en el siguiente nivel. Y pabellones (estadios) calientes con aficiones comprometidas con sus equipos. Muchos tienen el mismo objetivo que nosotros (el ascenso)”
* “No se asciende en noviembre, sino en mayo. Pido que la gente (aficionados) vivan los partidos con pasión, disfrutan a diario del camino para que los resultados lleguen de forma natural”
* “Hay que ser humildes y jugar con pasión para intentar ganar semana a semana” (…) “El equipo ha de ser luchador, pero que respeto al contrario … porque tiene una ética de trabajo innegociable y puede competir contra todos” |
Y así, durante algunos minutos, transmitiendo ideas que hicieron mención al gen e identidad del club, al trabajo y necesidad de proyección de la cantera y a algunos aspectos más. Sus palabras estuvieron cargadas de obviedades, pero no por ello dejan de llamarnos la atención de ese repaso que también es muy necesario en el recinto de Segunda División donde competirá la UD Las Palmas.
Llega una segunda temporada consecutiva para los amarillos en la dura campaña con Rubén De la Barrera al mando de los futbolistas. Y tiene ante sí una propuesta de liderazgo que bien podría nutrirse del club de baloncesto vecino. Al fin y al cabo, la idea y las inevitables urgencias son las mismas.



