OPINIÓN

Hay una frase que emitió esta semana Enzo Loiodice que no dejaremos de pasar por alto. El parisino dijo, en el contexto de una explicación sobre por qué había renovado contrato con la UD Las Palmas, que “aquí he aprendido a querer a un club”.
La suya es una afirmación sencilla, pero en el fútbol actual tiene un profundo calado. Y además en su persona, mucho significado.
A veces nos da la impresión de que a Enzo Loiodice solo le ha faltado tener una etapa de tránsito por el Anexo al Gran Canaria, el actual centro de operaciones de la cantera. Llegó a la isla muy joven, con 19 años, y con un rango internacional en las categorías inferiores de Francia que en su país no dieron continuidad. El impacto del juego del francés fue inmediato en la UD Las Palmas, encajando en el modelo prácticamente sin necesidad de engrasado. Ha actuado firmando días buenos y otros no tanto, pero es innegable su compromiso en cada balón que tiene a su alcance.
La primera vez que Loiodice pisó el Estadio de Gran Canaria no había aficionados en las gradas para aplaudir ese estreno frente al Fuenlabrada. Aquel 20 de septiembre de 2020 la Liga se desarrollaba con el protocolo aplicado por la pandemia del Covid19. Pepe Mel miró al galo para cubrir el papel que quedaba vacante tras la marcha al Barcelona del incipiente genio Pedri. Y entre sus compañeros de aquel día figuraban Alex Suárez y Kirian, ahora también copartícipes en el reparto de la capitanía del club.
“Cuando llegué en 2020 no imaginé que iba a estar tanto tiempo aquí”, reconoció también este jueves Loiodice. Entonces estaba iniciando el descubrimiento del lugar de su asentamiento profesional y personal. Tuvo que esperar casi un año para sentir en el estadio lo que ya percibía por las calles de la capital y por los rincones que le estaban cautivando.
Enzo está en su séptima temporada con la UD Las Palmas, a una solamente de Zeljko Cicovic que con ocho años es el extranjero que más tiempo de estancia ha tenido en el club. Aunque en realidad, el gran portero serbio sigue en la entidad con otros cometidos de cantera. Su flechazo parece similar al de Loiodice. Iguala el galo a Sergio Araujo y supera a mitos como Carnevali, Fernández, Contreras o Samways -con seis-, sin considerar en este grupo al hispano-venezolano Socorro, por su condición de canterano amarillo.
![]() Escena del primer encuentro de Loiodice en Gran Canaria, el 20 de septiembre de 2020, frente al Fuenlabrada. No había público en las gradas (C. Torres)
Con idénticos parámetros, Loiodice ya es el cuarto extranjero con más partidos en la UD (175), por detrás de los mencionados Contreras, Carnevali y Samways. |
¿Qué ha encontrado Enzo en la UD Las Palmas para comprender qué es un club? Sin duda está vinculado al carácter acogedor del isleño y también al sentimiento de pertenencia que él tiene y que ha ido adquiriendo con esos días de decepciones, euforia, etapas de soledad por las lesiones, ascenso a Primera e incluso desdichas. Todo eso se vive en una casa como la suya desde 2020 y unos pocos se atreven a traducirlo con palabras tan profundas como las suyas, casi con acento de Guanarteme.
Este domingo, ante el Burgos, se cumplen seis años de la primera presencia sin público de Loiodice en el estadio de Gran Canaria. No hubo un francés antes con tanto impacto en una entidad donde, curiosamente, su primer extranjero era también galo: Jean Luciano.
Le devolvemos a nuestro apasionado amarillo Loiodice el sentido de su frase: Un grancanario auténtico nace donde le da la gana.




