OPINIÓN

Salió mal todo en la segunda mitad del encuentro frente al Andorra. Aclaramos: La parte desde el minuto 45 al 95, no el todo. Porque hubo dos UD Las Palmas en el partido, en claro papel antagónico de uno a otro tramo del encuentro.
Lo que queda es lo último y esa fue una imagen, resultado y sensación desastrosa. El partido torcido de la temporada ha llegado en el peor momento porque está la Liga en plena ebullición y ya no queda espacio para rectificar.
Las Palmas -mejor su entorno- no ha sido capaz de disfrutar plenamente del viaje hasta la jornada 39. Y eso debería ser materia de reflexión para los veintipico mil fiales al Gran Canaria. Por las razones que fueran, no es compacto el ambiente que necesita el equipo en el momento de la verdad. Y lo ocurrido ante el Andorra no le va a ayudar.
A ello se añade el arribo de lesiones en futbolistas que han sido determinantes a lo largo de la campaña (Barcia, Loiodice y Ale García), ahora inoportunas ausencias en los desplazamientos y el clima que deja el no ganar un partido decisivo, que había comenzado viento en popa con el gol de Jesé.
Pero no hay posibilidad de parar y, a falta de tres partidos de la fase regular, los amarillos tienen un tesoro que defender. Porque la plaza de promoción de ascenso lo es. Las opciones para la vía directa están muy complicadas, aunque solo tiene alcance matemático para el segundo puesto del Deportivo. Pero la vía del play off es tan atractiva que merece la pena unir a toda la marea amarillo por esta causa.
La UD Las palmas tiene un tesoro que defender -lo repetimos-. Y solo vale ahora la crítica o el análisis interno, la recuperación de piezas en el plano físico y moral, además de dejarlo todo de verdad en el terreno de juego. Los días más apasionantes del año están por llegar.



