
* Fue la gran goleadora isleña en las primeras ligas organizadas desde 1976 tras la creación del Comité de fútbol femenino
En el perímetro temporal de la llegada de la democracia a España se iban a producir importantes cambios para el devenir del fútbol femenino de Gran Canaria, siguiendo el camino que ya se advertía en el deporte español en general. Para comprender el alcance de este hecho hay un dato a nivel nacional que recogen las hemerotecas: En febrero de 1971 se había disputado el primer partido de fútbol de una selección española femenina, cruzándose con el combinado de Portugal. Fue un acto clandestino, sin himno ni reconocimiento federativo al equipo. El primer encuentro internacional femenino de la selección española oficial se produjo más tarde, en 1983.
Años antes, en 1968, en Las Palmas de Gran Canaria se había producido un hecho de notable impacto social al organizarse un partido en el Nuevo Campo de España entre alumnas del Viera y Clavijo y de la Escuela de Comercio 3-2. Las crónicas hablan de un lleno en los graderíos de un ensayo futbolístico que fue arbitrado por Paco Castellano, con el auxilio de sus asistentes Gilberto Rodríguez y Martín Marrero. Los miembros del cuerpo técnico arbitral eran jugadores profesionales de la UD Las Palmas en estado de gloria. Este encuentro es considerado como el segundo femenino conocido en la isla, al menos de una forma pública.
El balompié femenino estaba abandonando su clandestinidad y eso ocurrió también en Canarias tras unos años de tímidos movimientos. Durante el fin de semana del 5 y 6 de septiembre de 1976 se estrenó al fin en Gran Canaria la primera liga femenina organizada, gestionada a raíz de la creación de un comité femenino encargado de tal cometido. Esta competición, que despertó expectación mediática, iba a relevar a los intentos informales anteriores y a dar protagonismo a un número de jugadoras que podrían considerarse pioneras de lo que hoy es esta modalidad deportiva.
El comité impulsor
El 31 de mayo de 1976 se produjo la creación del Comité Femenino de Fútbol, cuya sede estaba situada en Tamaraceite. Sus componentes fueron: Cristóbal Santana Rodríguez (presidente), Juan Morón Suárez (vicepresidente), Néstor Doreste Estruch (secretario), Sebastián Santana Rodríguez, Miguel Angel Abreu, Ángel Alonso Alonso, Jorge Ibrahim Hernández, José Socorro Artiles y Juan Santana Palau (vocales).
El Comité recién creado iba a tomar todas las gestiones organizativas propias, desde la administración económica del proyecto femenino, a las sanciones y a la solicitud de las designaciones arbitrales del colegio para cada jornada. Porque hasta el momento los partidos informales femeninos eran dirigidos por aficionados afines a la causa.
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12 equipos representaron en el torneo organizado por el Comité de Fútbol Femenino a distintas zonas de la capital, con el entusiasmo de una competición que relevaba a las experimentales anteriores y que no tenían una cubertura organizativa como esta. Los escenarios de los partidos -todos de tierra- fueron los campos Juan Guedes, estanque de La Manzanilla, Cruz de Piedra, San Antonio, Lomo Blanco y La Feria del Atlántico.
A modo recordatorio, los resultados de aquel primer fin de semana de septiembre fueron los siguientes:
Auto Escuela Ciudad Alta-Polvorín 10-0
Lomo Blanco-Unión Risco 0-6
Cruz de Piedra (equipo campeón de la anterior liga informal)-Condal 2-1
Las Intocables-Unión Castillo 2-0
Talleres Aguila-Estudio D’Acosta 2-0
Apolo-Auto Escuela García 0-2
La goleadora sobresaliente
Desde ese primer día una jugadora iba a lucir sobremanera, con una reputación ya conocida en el deporte local. Paqui Ruiz Lasso anotaba 5 de los 10 tantos de su equipo en la primera jornada y se convertía de inmediato en la referencia futbolística grancanaria. Había nacido el 25 de julio de 1959 y con 17 años ya estaba considerada como la más importante figura de esta nueva competición, acompañada en la misma vocación de su compañera y hermana Fini Ruiz.
En el contexto deportivo local se conocía mucho de la que iba a convertirse en la primera jugadora pichichi de la democracia en Gran Canaria. Ya en 1971 había participado con apenas 12 años con una selección de Las Palmas frente al equipo campeón mundial femenino, Dinamarca, que visitaba el Estadio Insular para actuar en el tradicional Torneo de Navidad de aquella época (0-18). Según las crónicas, Paqui Ruiz era la más pequeña y también la más habilidosa de las locales.
![]() A la izquierda, el equipo de Las Intocables, participante en la liga de 1976-77. A la derecha, en 1968 las jugadoras de la Escuela de Comercio, con el colegiado de su partido, Paco Castellano.
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En el inicio de esta nueva competición isleña destacaban algunas jugadoras, cuya vocación deportiva también las había llevado por otros deportes grupales como el balonmano. Era el caso de la propia Paqui Ruiz, que en una entrevista dijo ser admiradora del jugador gambiano Biri Biri, eléctrico delantero de notable paso por el Sevilla CF. Hasta el punto de que su figura inspira una de las célebres peñas del club hispalense. Paqui medía 1,60 y calzaba un 37, según relataba en un reportaje nuestro estimado compañero periodista David Hatchuel.
Los equipos en los que militó Paqui Ruiz fueron Escuela de Comercio, Autoescuela Ciudad Alta y Long John Risco. Fue célebre una de sus actuaciones en aquella competición al firmar 16 tantos en un encuentro. Paqui ganó los trofeos como máxima goleadora en la dos primeras ocasiones con 56 y 78 goles al acabar las ligas en 1977 y 1978.
Detrás de las futbolistas actuales, ahora con todo tipo de ayudas o rango profesional para ejercer su deporte, quedan estas huellas que la distancia del tiempo tras medio siglo no puede borrarlas.




