
El técnico aclara lo sucedido en la primera parte de La Romareda y argumenta que aquel modelo le dio el título de Liga en Grecia
B.P.
A Manolo Jiménez le incomodaba un asunto en vísperas a recibir al Nástic. Porque el experimental sistema del primer tiempo en La Romareda no mostró a una UD Las Palmas tan pujante y definitiva como en la segunda parte de ese partido.
El técnico valoró dos veces durante su intervención queriendo hacer aclaraciones: "Nunca jugamos con cinco defensas, sí con tres en Zaragoza. Eso es muy diferente. No supimos interpretar (espacios) a espaldas de los laterales, cuando los tres centrales tenían que convertir con el lateral de la banda contraria con cuatro defensas. Ese fallo no lo supimos solucionar, pero debemos seguir trabajando en él. Porque es un sistema con el que habríamos contrarrestado más fácilmente al Zaragoza con menos riesgo del que tuvimos en el segundo tiempo", dijo.
"Es un sistema que utilicé mucho el año pasado y me dio posibilidades de ser campeón de Liga" en el AEK de Atenas. Y explicó cómo jugaba el Zaragoza "que no utiliza extremos. Intenta crear esa superioridad por dentro teniendo anclados o fijados a los dos centrales".
Llegó el momento en que exprimió sus conceptos en público: "Odio jugar con cinco defensas, nunca he jugado así. Es un riesgo mayor jugar con tres que con cuatro (defensas) pero es una forma de tener jugadores más adelantados que deben saber replegar y cubrir espaldas de los centrales cuando el balón está en banda. Es una cuestión táctica y no tan simple como decir que jugamos con tres, con cinco o con cuatro. Hay muchas cosas más que un sistema, que un dibujo".



