Vicios que viajan de una Liga a otra
28/08/2017

Goles tempraneros, endeblez, a veces exceso de conducción, más posesión que ocasiones, ... La UD se obliga a reflexionar tras dos derrotas y Márquez señala al sistema como inicio de un intento de recuperación defensiva

Manuel Borrego

Dos jornadas y la UD Las Palmas no ha acumulado aún su primer punto. Aún es muy pronto para conclusiones globales, pero los partidos de Valencia y, especialmente, contra el Atlético de Madrid han servido más para mostrar carencias que para destacar virtudes. Los defectos asociados a la falta de solidez son ahora más llamativos que la idea de juego o la proyección del equipo como colectivo.

El entrenador Manuel Márquez ha venido dejando algunas pinceladas sobre sus pensamientos. Y no ha titubeado al decir que "las sensaciones no son buenas", a la par que los resultados. Las Palmas no ha merecido puntuar en esta nueva campaña y se obliga a reflexionar, en especial porque hay aspectos negativos del juego que han viajado peligrosamente de una temporada a otra.

Goles madrugadores

"Es difícil explicar un partido cuando al minuto 4 el equipo pierde 0-2". Eso ocurrió el pasado sábado frente al Atlético de Madrid, que volvió a repetir lo ocurrido en la temporada anterior con esa rapidez. Al minuto y 50 segundos Gameiro ya había llevado entonces el primero de los cinco goles atléticos a las redes de Javi Varas.

La falta inicial de tensión defensiva fue un mal especialmente acusado en la segunda vuelta del pasado campeonato (el equipo de Setién acabó con 74 goles en contra). Mazazos que condicionaron un puñado importante de partidos y comprometieron muchos puntos no embolsados por los amarillos. No dejamos de subrayar que el gol de Zaza, en Mestalla, también llegó a los 21 minutos y ya entonces Chichizola había intervenido para evitar otras acciones.

Más posesión que ocasiones

Un día antes de recibir al Atlético, Márquez había pronosticado que "a este ritmo es muy difícil hacer algo en una Primera División tan exigente". Las Palmas, como ya ocurrió frente al Valencia, tuvo más posesión (59%) que el Atlético (41%). Pero la velocidad de sus circulaciones y, especialmente, el vicio de la conducción de algunos de sus principales jugadores (Viera y Tana), hicieron muy previsibles muchos de sus ataques. El Atlético estaba, sin duda, preparado para ello y sólo sufrió verdadero peligro cuando Momo colgó un balón al área que Calleri cazó con un gran remate de cabeza. La relación entre posesión y ocasiones ha empezado como acabó en 2016-17: desproporcional.

Es obvio que la baja de Vitolo en este primer encuentro como local es muy sensible en los planes. Cuando el jugador internacional entra en acción cambia el día para la UD. Pero sería una fatalidad para el equipo condicionara en exceso su juego a la presencia de un futbolista que, en 2018, estará en otro destino.

Endeblez y sistema

"Es verdad que defensivamente el equipo tiene que mejorar muchísimo, aunque el 1-5 es muy exagerado", relató el técnico amarillo. También es muy cierto que el Atlético hizo pleno en todas sus acciones ofensivas, al menos las que acabaron con un disparo. Pero no menos que el Valencia consiguió en la jornada anterior un resultado realmente corto, porque no tuvo tanta precisión. En uno y otro partido los mismos parámetros: defensa endeble. Y, además, varios de los tantos rivales brotan de un error o una imprecisión en el control o en los pases en el corazón de retaguardia canaria. Ese fuego ya estaba encendido en el epílogo del anterior técnico.

"Creo que es un problema de sistema defensivo y no de jugadores individuales (...) Da la sensación de que a veces no tenemos muy claro lo que hacer. A veces nos paramos atrás, no marcamos, no salimos del área ... Es un tema más de sistema que del individualismo, porque son futbolistas contrastados los que tenemos en la línea de atrás". Esa última frase del actual técnico del equipo también conlleva sus propios interrogantes.

Posiblemente se agrandan por los dos resultados negativos. En las dos jornadas iniciales lo único que cambió en la UD Las Palmas fue la ubicación de un pivote frente al Valencia (Lemos) y dos contra el Atlético (Hernán y Fabio). Esas decisiones no han resuelto eficazmente la contención. Llegan Samper y Aquilani y el proceso vuelve a iniciarse en La Rosaleda, donde se inicia otra fase de la pretemporada porque hay que rodar a los que parecen ahora teóricas soluciones a la marcha de Roque Mesa. Aunque con el teldense en la titularidad, en la pasada Liga también la UD sufrió su particular caos.

El gran debate del verano en el club ya no admite más especulaciones porque la comisión deportiva y el cuerpo técnico lo han resuelto cubriendo dos de los dorsales. Queda mucho trabajo, reciclando al equipo en la tercera jornada porque las dos primeras han sido baldías. La dirección para la mejoría están sobre la mesa. Las ha puesto el propio Márquez en sus últimas declaraciones. De momento, alegría poca. De un año a otro, del liderato al farolillo en la segunda jornada. Pero aún nada es definitivo.

Comparte el artículo si te ha gustado
También te puede interesar