
Galería de fotos: C. Torres
B.P.
La victoria en sí es sólo un resultados. Lo que deja detrás de ella es algo mejor. Nuevas estrellas se insinúan en el firmamento del Herbalife Gran Canaria, en una etapa de importantes cambios en la plantilla. Aún es pronto para evaluar si los fichajes son o no lo que se esperan, pero al menos la afición que acudió al Gran Canaria Arena este sábado tuvo la sensación de que el tren está encarrillado.
Esas nuevas luces tienen nombres propios. El de Omicfue coreado por la grada en el momento de su eliminación tras haber logrado 12 puntos, capturar 13 rebotes con una valoración de 24. El esloveno, que pisó el Arena hace un año con su selección, marcó conferencia directa con el graderío amarillo, manifestando también su entusiasmo. En este su primer día en la Liga consiguió algo importante: nadie mencionó el nombre de Tavares ... y eso es un buen comienzo.
El Pangos de este sábado se pareció más al jugador que vino avalado por una notable trayectoria en la Universidad de Gonzaga. Acabó con 14 puntos (dos triples) y una valoración de +15. Pero lo mejor fue su basket dinámico, dirigiendo al equipo el doble de tiempo de Albert Oliver. Y esa señal habla de que con Pangos hay que contar.
Pablo Aguilar, por su parte, se expresó con soltura ante el aro rival. Su aparición en el exterior de la línea de tres puntos fue un quebradero de cabeza para el Guipúzcoa, que no supo frenarle. Esa aparición abrió más el abanico en el ataque del Gran Canaria e hizo buena la observación de García Reneses cuando en la pretemporada hablaba de una mayor gama de juego exterior e interior. El internacional amarillo puede ampliar la cobertura en ambas facetas, con una llamada al protagonismo estelar si es capaz de repetir partidos como el de esta primera jornada.
Todo funcionó para el Gran Canaria. Hasta Pasecnikcs, llamado para el segundo equipo pero que vino para echar una mano y en sus ocho minutos en juego dejó detalles que no caen en vacío.



