Del abismo a las estrellas

La UD Las Palmas celebra este miércoles 10 años desde el inicio de la etapa de Miguel Ángel Ramírez. Y lo hace con un nuevo logro: la inscripción en el Registro Mercantil del capital social real con el que se ha administrado el club desde el 8 de julio de 2005
Manuel Borrego
Este miércoles 8 de julio es un día especial en la UD Las Palmas. El noveno consejo de administración desde que el club sufrió en 1992 su reconversión en Sociedad Anónima Deportiva celebra casi en silencio su décimo año al frente de la entidad. 3.652 días de dura travesía, la mayoría de ellos con agenda en el Juzgado de Lo Mercantil, porque nació el proyecto en pleno proceso concursal para alcanzar diez años después la orilla de la Primera División.
Pero todos los éxitos no deportivos del club, todas las bombas de relojería desactivadas por el equipo directivo de Miguel Ángel Ramírez y los servicios jurídicos de la entidad, no han tenido reflejo algún de alegría en la calle. Sin embargo, han sido tan importantes o más que el gol de Sergio Araujo al Zaragoza hace apenas unas fechas.
Este martes Mario Ghosn, abogado que ha llevado la defensa de UD Las Palmas en la causa concursal, confirmaba que el consejo de administración había establecido su último logro incluso fuera ya del proceso al estar clausurado el primer concurso de acreedores del fútbol español. Durante estos diez años, la UD Las Palmas ha vivido en una situación atípica puesto que no se había registrado debidamente su capital social real, el que brotó ras la última ampliación de emitida precisamente hace diez años. De esta forma, "tras haber cubierto todos los requisitos que nos ha encomendado el registrador mercantil", nos precisa Ghosn, "el capital social definitivo del club es de 1.769.080 euros. Ya no existe incógnita alguna y toda la línea de actuación del consejo durante estos diez años de lucha ha tenido sentido en todas sus dimensiones".
El asunto puede parecer menor para el aficionado de a pie, para el público que celebra los goles. Sin embargo esta regularización era una parte del proceso que no se había completado y que libera al club de cualquier riesgo a una hipotética irregularidad. El desorden se origina, sin embargo, por el incumplimiento del proceso de inscripción antes de la etapa concursal. Era una reclamación de Manuel García Navarro y, con ella, podría haber recuperado el control del club y anulado la función y labores del presidente Miguel Ángel Ramírez.
En los años de distanciamiento con el ex presidente Manuel García Navarro, la situación del capital social del club fue motivo de reclamaciones de aquél para anular la gestión de la administración actual y de las juntas generales ordinarias y extraordinarias de los accionistas. Pero todo quedó resuelto cuando el ex presidente reconoció el nuevo capital tras la firma del convenio de paz que firmó con los actuales dirigentes. El riesgo en los últimos años era evidente, incluso un descenso administrativo al estilo del Guadalajara, al no tener registrado debidamente su capital social.
De esta forma, la UD Las Palmas de Primera División regresa a la Primera División con un capital social acorde a la actuación de 2005 y a la situación real de sus accionistas. Son 5.169 propietarios representados en amplitud por Miguel Ángel Ramírez, que atesora a título personal o de sus empresas un 8,9% de la sociedad.
Puede ser éste el último mecanismo de detonación que quedaba pendiente, aunque ya sin grave amenaza porque todo estaba bajo control y con el aval de los Juzgados de Lo Mercantil. "Han sido diez años apasionantes", mencionaba en UDRadio Mario Ghosn, al rememorar cómo fueron aquellos días. "Ahora lo vemos todo diferente pero en aquellos años cada lunes acudía al Juzgado de lo Mercantil con el temor de qué podría ocurrir. Los aplausos del fin de semana se olvidaban pronto", recuerda Ghosn. "Sabemos que el aficionado no valora del todo estas cosas pero algún día se sabrá evaluar en su verdadera dimensión".



