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La UD liquida una tortura de 10 años

El primer club de fútbol en entrar en concurso finaliza su etapa más cruda tras cubrir más de 25 millones de la deuda original que le llevó hasta la cercanía de su muerte. Una década después, tras saldar todos los contenciosos pendientes, la entidad abre camino con un nuevo amenecer en 2015

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  • 17/12/2014 - 19:25

Manuel Borrego

Todo comenzaba el 2 de noviembre de 2004, con el club representativo grancanario inmerso en una crisis deportiva paralela que le había llevado hasta la Segunda División B. El agente de futbolistas, Iñaki Urquijo, presentaba en el Juzgado de Lo Mercantil la solicitud de concurso de acreedores de la UD Las Palmas anticipándose unos días al propósito voluntario de reclamar el mismo proceso por parte del consejo de administración que presidía Manuel García Navarro. Una filtración interna llevó a ello y sorprendió a los entonces rectores del club, que habían visto en los Juzgados una solución alternativa que parecía viable.

Urquijo era una de las personas o empresas incluidas en una hilera de 364 a las que el club debía cantidades que llegaron a alcanzar los 72 millones de euros, iniciándose con el primer auto del Juez Juan José Cobo Plana un proceso que iba a durar desde el 5 de noviembre de 2004 -fecha inicial del concurso- hasta el 17 de diciembre de 2014, diez años y 42 días de tortura.

A la izquierda, Mario Ghosn y Lino Chaparro, los dos abogados de UD Las Palmas, con especial labor del primero en la batalla del concurso de acreedores (C. Torres)

Esquiva un auto de liquidación

En ese periodo el club amarillo entró en una deriva peligrosa porque hubo de esquivar, incluso, un auto de liquidación emitido por el juez del concurso, al margen de cubrir todos los requisitos previstos por la ley para que la entidad pudiera reflotarse con un saneamiento económico de la mano del actual consejo de administración presidido por Miguel Ángel Ramírez.

El concurso de la UD Las Palmas fue el primero del fútbol español, introduciéndose el club en una joven Ley Concursal que llegó a convertirse en una herramienta muy útil, un aliado legal para salvar su delicada salud y llegar a poner incluso contra las cuerdas a la propia Real Federación Española de Fútbol cuando las normas reglamentarias se vieron ensombrecidas por el gigante que crecía a su lado.

La UD Las Palmas arrancaba en su proceso con todo sus mecanismos de financiación colapsados por deudas y embargos. Había incluso cortes de suministro de lo indispensable para poder trabajar ... hasta de papel higiénico. Su bloqueo parecía definitivo a todos los niveles, pasando el histórico club grancanario a ocupar las primeras páginas de la prensa deportiva nacional. Todas las miradas del país, con un fútbol arruinado también, se dirigieron al equipo isleño de los cinco unidos, que estaba intentando en los juzgados el renacimiento desde sus cenizas.

En esta década se han vivido momentos especialmente importantes y ocurrieron en abundancia, uno tras otro. Cuando el juez Cobo Plana se introdujo de lleno en las entrañas de la entidad y comprobó los motivos de aquella voluminosa deuda, llegó a decir que la causa penal que podría nacer paralela al caso UD Las Palmas habría provocado entonces "el mayor juicio de la historia de Canarias".

Por ello, codo con codo con el actual presidente de la entidad Miguel Ángel Ramírez, fueron haciendo camino para evitar la desaparición de un club que levantaba día a día su multitudinaria afición.

El primer pulso, a la Agencia Tributaria

Las primeras medidas realizadas por Cobo Plana ya generaron expectativas de salvación: paralizó los embargos (incluso el de la Agencia Tributaria, con un auto que creó jurisprudencia), abrió el caudal de ingresos al club y revocó las funciones y derechos del último consejo de administración de la época, para pasar a tomar mando de la entidad las distintas administraciones concursales seleccionadas.

Personal administrativo y jugadores del club conocieron desde el primer día las garantías de cobro de sus salarios y, más tarde también, la aplicación de un Expediente de Regulación de Empleo. El momento más delicado se produjo cuando 40 ex consejeros de la entidad, algunos de presencia poco relevante en sus respectivas etapa, sufrieron el embargo de todos sus bienes durante quince días de abril de 2006, medida que fue una de las más convulsas de esta etapa concursal.

Pero la oleada de la Ley Concursal, inédita hasta ese momento, no conocía fronteras. Cobo Plana había advertido que, para salvar a la empresa Unión Deportiva Las Palmas, la nueva ley podía llegar incluso a cuestionar las normas federativas que atenazaban aún más al equipo. Y ello se produjo cuando un célebre auto suyo, que razonaba el relevo como entrenador de David Amaral, se aplicó para contratar a Carlos Sánchez Aguiar como técnico de la UD Las Palmas. La RFEF, como era uso habitual, negó la licencia de Aguiar en tanto no se produjera la liquidación económica de Amaral, que pasaba a convertirse en nuevo acreedor de la entidad. Y en este pulso, el Juzgado de lo Mercantil emitió un auto histórico el 10 de diciembre de 2004 obligando a la RFEF a inhibirse del caso. El fútbol claudicaba ante la Justicia Concursal.

Cubiertos 25 millones de euros de la deuda original

A la derecha, Cobo Plana con David García y Aythami Artiles, los dos jugadores de la actual plantilla que iniciaron el concurso de acreedores en 2004 (C. Torres)

Todo lo demás, durante los primeros meses del proceso, iba encauzado hacia una fecha clave: el 11 de enero de 2006, con el club bajo la presidencia de Miguel Ángel Ramírez, tuvo lugar en la Sala de Congresos del Recinto Ferial la esperada junta general de acreedores que aportó, con el 66.74% de los votos, el convenio salvador del club. Se condonaba en aquella cita el 50% de la deuda general que amenazaba de muerte a la UD Las Palmas y se iniciaba un proceso de negociación con otros acreedores finalizado durante 2014 con los acuerdos de finiquito del ex presidente Manuel García Navarro.

Todos los contenciosos pendientes, uno a uno, se han ido salvando por el actual consejo de administración de la entidad, que ha cubierto hasta un cifra de 25 millones de euros de la deuda original (25.788.852 euros), con cantidades pactadas de forma anual e incluidas en los presupuestos de las temporadas posteriores a las de 2006-07 hasta la actualidad.

Peldaño a peldaño, problema a problema, la UD Las Palmas de la era Miguel Ángel Ramírez ha llegado a uno de sus cimas: liberarse de las ataduras del pasado. Así acaba 2014 y se mete de lleno en un 2015 con ilusiones totalmente renovadas.

Queda por cancelar un crédito de 13 millones

El club, en su nota señala que ya sólo queda por cancelar un crédito "con fecha de vencimiento en 2027, del que queda por pagar casi 13 millones de euros. Otras deudas fuera de concurso a las que hace frente la entidad no forman parte de este cómputo (...) La UD Las Palmas agradece a todos los particulares y empresas que condonaron, a los avalistas del préstamo, en especial a D. Germán Suárez por su capacidad para aglutinar voluntades entre el empresariado, y a los aficionados que exhibieron múltiples gestos de apoyo para que el juzgado entendiera que este Club no es una empresa más, su militancia, cariño y apoyo todos estos años"

El concurso de acreedores, desde este miércoles 17 de diciembre, ya es historia.