Publicidad

"Mi padre es espectacular"

Gabriel Lizoain, progenitor del Raúl (portero de la UD Las Palmas), disfruta de una vida intensa y polifacética. Ha sido cantante, representante de jugadores, practicó patinaje, levantó piedras, ... y fue futbolista en la modalidad de invidentes: "pero yo era un defensa que daba coces como Benito o Roque Díaz", comenta con fino humor

  • GENTE CON DUENDE
  • 26/04/2011 - 11:59

El 22 de diciembre de 1950 le cayó a mi madre el 'gordo' de la Navidad. Ese día del sorteo nací yo ... y pesaba cinco kilos setecientos gramos". Un trazo de humor le sirve a Gabriel Lizoain Vidondo como tarjeta de presentación en nuestra entrevista. Este navarro de estampa noble es más que el padre del joven tercer portero de la UD Las Palmas, Raúl (convocado esta temporada variasocasiones por Paco Jémez). Los Lizoain son miembros de una familia excepcional y sin duda por ello Gabriel es capaz de transmitir con sus palabras un positivismo que cautiva nada más estrecharle la mano. Sin percibir la luz o los colores, saborea la extraordinaria vida que le ha proporcionado su invidencia, con una responsabilidad de altura en la presidencia de la Delegación Territorial de la Once que no le hace perder el equilibrio a ras de suelo. El cargo lo ocupa desde hace 18 años. "Nací en el pueblo más alto de Navarra: Abaurrea, a 1.200 metros y con una capa de nieve de dos metros. Es un sitio muy bonito, cuyos habitantes se dedican a la ganadería, la agricultura, ... Pero sólo nací allí porque a los ocho años me fui a Pontevedra e ingresé en un Centro de la Once". Y, a partir de ahí, le tocó conocer el mundo y las esquinas de la humanidad.

Gabriel es el mayor de seis hermanos "todos varones", cuatro de ellos ciegos. Son Ángel, Ignacio, Carlos, Óscar y Serafín Zubiri. El benjamín es el más popular de tan singular estirpe, al tratarse del cantante que representó a España en el Festival de Eurovisión de 1992 y 2000. "Serafín es un fenómeno", asegura Gabriel. "Mi hermano no para. En un periodo de siete meses subió el Aconcagua, el Kilimanjaro y el Mont Blanc. Practica todo tipo de deportes: ciclismo en el desierto, paracaidismo, carreras de fondo, ... no hay límites para él". El otro nexo de la familia con el deporte lo protagonizó Ángel: "Fue jugador de Osasuna, Jerez o Mallorca; también en el Melilla en su etapa militar. Era un extremo zurdo muy técnico y rápido, de gran calidad ... y bastante vago", matiza con sorna y sin cintura. "Estuvo en la selección nacional juvenil. En Osasuna coincidió con Bosmediano, nuestro Ñoño, e Iriguíbel. Cuando se marchó del equipo le reemplazó Martín Monreal".


PERSEGUIR A LA UD LAS PALMAS
En casa de los Lizaoin se saboreó siempre el deporte y no puede ocultar Gabriel que es ciento por ciento hombre de fútbol. "Soy barcelonista acérrimo" comenta mientras su hijo Raúl observa y descubre, en cambio, la admiración personal que siente por el blanco nival de Casillas. Gabriel también practicó el balompié en la modalidad de invidentes: "era defensa central. Pegaba buenas coces ...", afirma tras compararse "a Benito, Roque Díaz o Gallego, el del Barça". Y revive con nostalgia su infancia porque la familia Lizoain ya sentía simpatías con la camiseta amarilla de la UD Las Palmas: "mi padre (Leonardo) se desplazaba desde Pamplona con un grupo de amigos a ver a la gran Unión Deportiva de los sesenta y setenta donde quiera que actuaba. Iban hasta San Sebastián, Bilbao, Barcelona o Zaragoza. Aquel fútbol les encantaba y eran capaces de hacer muchos kilómetros por carretera para ver al equipo canario. El estilo de Las Palmas gustaba a mucha gente". Don Leonardo era madridista, así que sólo en una ocasión le escuchó Gabriel despegarse de los colores merengues: "Fue después de aquel 5-0 en la Copa que eliminó a Las Palmas en el Bernabéu (remontada polémica del 4-0 en el Insular). Mi padre no acudió a ver el encuentro pero, desde casa, dijo que se sentía avergonzado del Real Madrid por lo que le habían hecho al equipo canario".

ADMIRA A CRUYFF

Gabriel tiene una memoria prodigiosa. Habla de la fecha del debut del holandés Johan Cruyff como si hubiese ocurrido hace unas horas: "Fue un jugador extraordinario porque en poco tiempo hizo grandes cosas. Por eso para mí fue un deportista especial. El 28 de octubre de 1973 debutó frente al Granada. El Barça era cuarto por la cola y el 22 de diciembre ya era primero tras ganarle al Atlético de Madrid. Cruyff fue algo sobresaliente en nuestro fútbol". Destaca también las figuras de Amancio, Santillana y no olvida a los actuales astros del Barça ni a la mejor etapa de la UD: "Repetir lo que hizo en los años sesenta, cuando con once canarios en el campo quedó en segunda posición, será imposible. Entre otras cosas porque ya no existe aquel derecho de retención que había antes y hoy el fútbol es diferente. Lo que vivimos con Las Palmas es irrepetible de aquella manera".
En su curriculum personal también ofrece Gabriel Lizaoin una etapa como representante de futbolistas. Empezó con su hermano Ángel y posteriormente extendió su agenda de clientes. "Pero no gané un duro", matiza. "Es que se me daba bien el negociar los contratos y por eso me llamaban". Estas experiencias le brindan una opinión muy prudente sobre su hijo Raúl, que ya está tocando a las puertas del primer equipo de la UD Las Palmas: "primero ha de formarse como persona y dejemos que trabaje para que logre ser un buen deportista. He conocido muchos futbolistas que luego tuvieron una cabeza rota y no alcanzaron el éxito que se les había pronosticado". Raúl escucha tan sabias palabras. "Si debuta en el primer equipo ... no sé qué haré ese día. Me pongo muy nervioso. Vivo el fútbol con intensidad en las gradas, lo acompaño escuchando la radio". La mamá, Dolores Cruz (grancanaria de Carrizal), sin embargo lo tiene muy claro: "pues yo también me ponga nerviosa pero ese día no me lo pierdo", precisa. "Antes dije que era barcelonista", añade Gabriel, "pero ahora soy de los equipos modestos como Las Palmas y Osasuna".

MUCHAS VIDAS EN UNA

Las pasiones deportivas de Gabriel son diversas: "Cuéntale, papá, cómo montabas a caballo cuando eras niño", le apunta Raúl. "Y también me gustaba mucho el patinaje sobre ruedas. Lo hacía sin protecciones", añade el progenitor. "Sabía orientarme perfectamente en la pista para los giros y cambios. He practicado levantamiento de piedras, sokatira (deporte colectivo que consiste en tirar de dos extremos de una cuerda), ... en fin, muchas modalidades más. Me encanta la pelota vasca. Es un deporte que nos entusiasma a los ciegos porque en el frontón seguimos perfectamente el partido por el sonido de la bola. Sabemos cuándo golpea alto, bajo, cuándo toca chapa, dónde bota o dónde se desarrolla la jugada. Es muy divertido".
Y no sólo deporte. Gabriel fue músico en su juventud iluminando el camino al eurovisivo Serafín. "Fui cantante y percusionista. Me gustaba la música del momento, no tenía ningún arraigo por un estilo especial. Estudié canto en Pamplona y luego fui componente de varios grupos musicales". Dolores acepta nuestra petición y encuentra de inmediato en unos cajones algunos singles de vinilo de Gabriel, en los que figura como cantante y compositor. "Llegamos a participar en conciertos para diez mil personas con los grupos 'Pacharán', 'Alucinos riojanos y navarros', 'Orquesta amanecer', ... e incluso fui el solista Gabriel. También interpretaba temas de Tom Jones y de otros artistas conocidos". Esta etapa le proporcionó una vida "plácida, donde", admite, "también gastaba mucho, hasta que lo dejé".
"Las barreras siempre existen", sentencia. Pero están para superarlas; de eso se muestra convencido Raúl quien, cuando hablamos sobre la realización del reportaje, nos brindó en bandeja el titular del mismo: "... porque mi padre es espectacular".

Manuel Borrego

  • Publicidad