
El resultado es el que es, pero no por ello hemos de apreciar matices del mismo. El gol del empate del Albacete llega en una jugada donde el colegiado de la Sala VAR (Rubén Ávalos) y el de campo (Manuel Ángel Hernández) no aprecian o renuncian a enjuiciar la primera infracción que precede o genera la segunda.
Es un centro lateral desde la esquina que remata de cabeza el central Pepe Sánchez. El jugador del Albacete da un empujón a Mika Mármol, que tenía la posición correcta para poder rechazar el cuero, desplazándolo en un “quítate tú, que me pongo yo”.
Esa falta del jugador atacante la pasan por alto, pero sí aciertan a confirmar que el cuero desviado por Sánchez toca en la mano de un desequilibrado Mármol, en el intento de recuperar la ubicación original. Mika se lo hizo saber al colegiado principal antes de que revisara las imágenes para su solución final, pero ni así.
No se complicaron los jueces arbitrales. En un momento de gran tensión, en el tiempo extra y con un equipo volcado, se fijaron en lo segundo pasando por alto lo primero. Todo lo demás es mérito del Jefté y Obeng, para el volteo del taneador.



