EL DANDY DEL PARTIDO

La rebeldía silenciosa de ovacionado Sergio Viera
Manuel Borrego
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25/10/2026
Sergio Viera, en el encuentro del sábado ante la Real Sociedad (C. Torres)

Imaginamos que fueron meses difíciles para Sergio Viera (21) después de su tercer y último encuentro con los profesionales de la UD Las Palmas, el 25 de mayo de 2025. Al tinerfeño le tocó asistir entonces, como miembro titular, a la despedida del club grancanario de la Primera División frente al RCD Espanyol.

 

Fueron semanas difíciles porque sus expectativas de entonces se desinflaron para él en el primer equipo, optando la dirección deportiva en contratar al cedido Lorenzo Amatucci para asumir esa posición que Viera tiene como sitio natural. El italiano lo hizo tan bien en su etapa en la isla que revalorizó su precio de mercado y más tarde fue transferido al Deportivo de La Coruña para prolongar allí los conocimientos que adquirió sobre la Liga española. Buen negocio para la Fiorentina. Había también entonces una hilera de centrocampistas con más experiencia que estaban antes que el santacrucero en la parrilla del cuerpo técnico.

 

Viera asumía todo desde la distancia, sin conquistar el paso de los días mientras su cometido era afianzar a Las Palmas Atlético en Segunda RFEF en el epílogo del pasado ejercicio, ya con Juan Manuel Rodríguez en el cargo para los dos últimos y decisivos partidos de la competición.

 

Desde entonces ha seguido esperando su oportunidad, con una UD Las Palmas mermada de efectivos, con crisis de resultados y con un cambio de entrenador que resultó inevitable. También cambiaron las expectativas grupales, la confianza en el juego y hasta la conexión con los aficionados. En pocos meses todo estaba boca abajo. 

 

No hay nada mejor que conocer las piezas y su momento para presentir cómo puede rendir en la maquinaria. Y así fue cómo Sergio Viera, un año y cinco meses después, apareció en una foto inicial del equipo profesional, protagonista de la más sorprendente decisión de Juan Manuel Rodríguez para afrontar la visita del Sanse en un partido crucial.

 

Antes de este sábado, el técnico grancanario había dirigido al centrocampista tinerfeño en el inicio de la nueva Liga de Segunda RFEF, con un filial en proceso de reconstrucción de toda su columna vertebral. Y con importantes bajas también. La confianza de Rodríguez en Viera tiene que ser de tal nivel que en la reciente Liga descubrió por necesidades del guion a un lateral diestro de excelentes conceptos de juego, especialmente para proteger su posición y el balón. También participó con Las Palmas Atlético en una posición medular, donde otro canterano como Jerobe Cáceres lleva tiempo levantando al brazo para que se fijen en él.

 

Sergio Viera, con su tímido carácter habitual, no dudó en afirmar al final del partido contra el filial txuri urdin que se sentía feliz, agradecido por supuesto al respaldo que club y técnico han mostrado en su juego de alto nivel técnico y táctico. Abandonó el campo este sábado con el marcador a favor de la UD, las piernas agotadas por el trabajo realizado y una ovación de la siempre generosa grada del estadio de Gran Canaria con aquellos jugadores de cantera que aparecen y gustan. Tuvo pase, no exhibió temor para tener el balón a su sombra, cortó hasta el riesgo varias iniciativas rivales e, incluso, estuvo cerca de anotar con un buen chut lejano -¡qué poco se prodiga este recurso actualmente!- que hizo crujir el poste izquierdo de Olasagasti.

 

Si lo de la tarde del sábado era un examen, hay que tener en cuenta al nuevo 34 de la UD Las Palmas porque se ha reincorporado con la mochila personal llena de moral. Y de eso hace falta y mucho en ese vestuario.

 

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