PERSPECTIVAS 2026-27

Hay temporadas que cambian la dirección de equipos y también de las personas. Ese es el caso del grancanario Jerobe Cáceres González (22 de enero de 2003), que firmó un discreto año en 2023-24 con Las Palmas C para expandir unos meses después su juego y personalidad con la UD Tamaraceite en Tercera RFEF. El centrocampista que regresó al Anexo a través de Las Palmas Atlético en 2025 ha crecido tanto en todo que su nombre aparece hoy entre los elegidos por el club para entrar en el casting de pretemporada con Rubén De la Barrera.
El Jerobe Cáceres que debutaba con el primer filial en Segunda RFEF ha sorprendido a todos, empezando por sus propios compañeros. En 30 de sus 32 partidos oficiales posó en el once titular de Las Palmas Atlético, para cumular 2.340 (1 gol) y convertirse también en una pieza angular del equipo.
El aficionado de la UD Las Palmas podrá descubrir en él a un jugador con aroma trabajador, generoso y colaborador en el medio del campo al estilo de Vinny Samways, salvando distancias y tiempo entre ambos. La lucha -y tiene también un por qué- es un factor común de ambos, sin embargo. Su zona de calor conecta todo el centro del campo desde las posiciones de retaguardia, porque Jerobe tiene ese gen de jugador sacrificado, dispuesto a abanderar la recuperación o tapar grietas entre las líneas.
Jerobe tiene una amplia formación con el amarillo de la UD Las Palmas, tras los inicios benjamines en el CD Doramas. Desde su captación ha ido asimilando cada uno de los peldaños hasta llegar ahora a las puertas del primer equipo.
Quizá Jerobe no sea brillante en alguna faceta concreta, pero la eficiencia y solidaridad es lo que le caracteriza, bañada con los condimentos de regularidad. Eso que los veteranos del balón saben definir como ‘jugador de equipo’. Y que obsesiona a los rivales cuando observan que no es una pieza fácil de desubicar en las funciones grupales.

El rol de juego que logró encontrar en la UD Tamaraceite es el que le ha llevado a incorporar su nombre entre los canteranos del verano de 2026. Era su oportunidad, la asignatura que quería aprobar con el balón tras cubrir también su etapa universitaria vinculada al deporte. “Me preparo para ser entrenador personal, preparador físico o nutricionista. Todo lo relacionado con la alta competición me gusta. Primero lo estoy intentando conmigo mismo”, reconocía en valoraciones a Tinta Amarilla.
Y como todo tiene un por qué, el sanguíneo personal está relacionado con lo que es el verde futbolístico: Un luchador. Lo explicó también él mismo a nuestros lectores:
* “El pasado deportivo de mi familia es la lucha canaria. Mi abuelo es Carmelo Loreto V, hermando mayor de Antonio Loreto IV -tío abuelo-. Esa es la pasión que tenía en toda mi casa. Me decían que Loreto IV era un fenómeno, en la época dorada de este deporte. Yo era muy pequeño, apenas tenía cuatro años, cuando mi abuelo se retiró”.
Su brega continúa y ahora muy cerca del fútbol profesional.



