LA MOVIOLA

El primer enfado arbitral: Justin golpea a Alex Suárez sin balón en disputa
M.B.
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30/08/2026
El manotazo de Justin a Alex Suárez, en la toma de Movistar. El árbitro está de espaldas y el balón no está en la zona donde se produce el golpe. Sin embargo, todo acaba en tarjeta amarilla

El marcador 5-2 es innegable y refleja con justicia lo acontecido en Montilivi, donde el Girona tomó buena medida de la UD Las Palmas, a la que desarmó y vapuleó con rotundidad.

 

Dicho esto, no pasamos por inadvertido lo acontecido a los 5 minutos de juego, una acción que pudo tener incidencia directa si no se produce un grave error del colegiado Fuentes Molina, sus asistentes y/o asesores para observar lo acontecido en el terreno de juego entre el local Justin y Alex Suárez.

 

La jugada, que acaba con un golpe en la cara del defensor grancanario, la explica así en el acta el árbitro para justificar la tarjeta amarilla a Justin por “golpear a un contrario con el brazo de forma temeraria”.

 

Es curiosa la escueta redacción del hecho, que no vio de forma directa el juez principal del partido al estar de espaldas al balón. Y es que el mencionado golpe se produce en una zona del campo ajena al juego, con el braceo de Justin golpeando el rostro de Suárez, al que había situado antes con su mirada.

 

No es, en consecuencia, la disputa del balón y se aproxima más a una acción agresiva sobre el defensor, que se encuentra a casi un metro de distancia del rival que prolonga el brazo. En suma, no se consideró una conducta violenta que conllevaría la expulsión. 

 

Los jugadores de la UD Las Palmas reclamaron al colegiado la tarjeta roja, que no concedió. Justin se libró de un mayor castigo e, incluso, anotó el 1-0 minutos después para su equipo.

 

Este modelo de redacción contrasta con la jugada de la expulsión de Jesé Rodríguez, minutos después. Se argumenta en acta diciendo que el ariete grancanario vio la tarjeta roja directa por “dar una patada a un contrario, haciendo uso de fuerza excesiva, sin estar el balón a distancia de ser jugado”.

 

Esta última afirmación es la que delata la finura en la redacción de Fuentes Molina: Pasa por alto dónde está el balón en el caso Justin y sí se fija para ajusticiar a Jesé.

 

Quizá el 5-2 haga que la moviola está vez sea solo una pataleta.

 

Como siempre, el reglamento es uno y la interpretación es dispersa.

 

 

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