MUNDIAL 2030

* El Gobierno de Canarias y el Ayuntamiento de la capital se incorporan a la financiación con 25 y 15 millones, además de los 60 millones que aportará la UD Las Palmas
El Cabildo licitará nuevamente en la primera quincena de agosto por 234 millones el proyecto para ejecutar el proyecto ‘La Nube’de ampliación y reforma del Estadio de Gran Canaria y hacer realidad un equipamiento que fija su mirada más próxima en el horizonte del Mundial de Fútbol de 2030 pero que es sobre todo “el acelerador para una transformación que debía producirse y que mejorará la economía, las oportunidades y el espacio público de la isla”, señala el presidente insular, Antonio Morales. Así lo confirma la corporación en nota oficial en la que detalla aspectos de la nueva tentativa para reconstruir el recinto inaugurado en 2003.
Para cubrir el alza del presupuesto con respecto a los 174 millones de la primera licitación se incorporan a la financiación 25 millones aportados por el Gobierno de Canarias y otros 15 del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, que se suman a los 60 ya comprometidos por la UD Las Palmas en el marco de un acuerdo de cogestión de la instalación, y a los 134 millones del Cabildo, que negocia también la implicación económica del Estado.
Tanto el presidente del Cabildo, como el consejero insular de Deportes, Aridany Romero, subrayan que esta hoja de ruta permite cumplir con los plazos y exigencias de la FIFA para las sedes y agradeció el apoyo institucional del Gobierno de Canarias y del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria para la realización de una infraestructura icónica y estratégica que posibilitará a la isla entrar en una nueva dimensión deportiva y de oportunidades sociales y de diversificación económica.
En este contexto, Antonio Morales manifiesta que la unión de fuerzas institucionales para sufragar el coste de la obra enlaza con el espíritu con el que se gestó y cristalizó la candidatura de Gran Canaria como sede mundialista, un proyecto colectivo que sumó desde su inicio a entidades públicas, económicas, sociales y deportivas alrededor de un objetivo común y que se ha traducido de hecho en la capacidad de diálogo y de convicción del Cabildo para captar 100 millones de financiación procedentes del Gobierno de Canarias, el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria y la UD Las Palmas.
“Esa energía de trabajo en equipo sigue vivo y hará posible un equipamiento extraordinario”, enfatiza el presidente del Cabildo, que agrega que “cuando invertimos en el Estadio, invertimos en la Gran Canaria de las próximas generaciones”.
La modernización del Estadio y el “cierre de la herida” de una instalación inacabada formó parte del programa del actual Grupo de Gobierno del Gobierno de la Isla. Recién concluido el Mundial de 2026, el Cabildo decidió impulsar a Gran Canaria como sede de cara a la edición de 2030 por sus implicaciones positivas para la economía, la proyección de la isla y la cohesión social.
“Además, representaba la voluntad de una isla para seguir mirando al futuro sin renunciar a la ambición”, reflexiona Antonio Morales, que agrega que “la elección de Gran Canaria como sede del Mundial de 2030 fue un éxito colectivo y ‘La Nube’ simboliza la capacidad de esta tierra para afrontar retos de gran dimensión y competir con los territorios más avanzados de Europa”.
“Acometimos el objetivo no sin vencer grandes obstáculos e incluso los prejuicios de quienes pretendían convertir en una debilidad nuestra insularidad, mientras este Cabildo la defendía como una fortaleza y una oportunidad de mostrar nuestros valores y nuestro potencial ante el mundo”, rememora por su parte Aridany Romero.
El proceso desembocó en un concurso internacional de ideas ganado por el prestigioso estudio de arquitectura L35 con su innovadora propuesta ‘La Nube’, donde la sostenibilidad del edificio y su entorno desempeña un papel protagonista. Tras los primeros análisis técnicos, el equipo diseñador planteó que las condiciones del suelo hacían necesario elevar la inversión inicialmente prevista de los 114 millones hasta los 174.
Compromiso histórico de la UD
En ese momento, el Cabildo abrió un dialogo con la UD Las Palmas que dio lugar al anuncio en marzo de este año de un compromiso histórico por medio del cual el conjunto amarillo ponía a disposición de la obra 60 millones de euros y se establecía al mismo tiempo un marco de negociación para la cogestión público-privada del equipamiento, que mantendrá en cualquier caso su titularidad pública al cien por cien.
La primera licitación quedó desierta, una circunstancia habitual en este tipo de procesos y que “no supone un fracaso ni un riesgo de nada, como han argumentado de manera interesada desde algunos sectores”, lamenta el presidente del Cabildo.
En coincidencia con el periodo de licitación se produjo una alteración completamente excepcional del mercado internacional por la política arancelaria de la Administración Trump, la guerra de Irán y su impacto en el tráfico del petróleo por el Estrecho de Ormuz o el incremento de los costes del transporte marítimo y de los impuestos fronterizos, así como el encarecimiento de la mano de obra especializada.
El impacto de la complicada situación de la economía globaltuvo una incidencia especial en el acero, que duplicó su precio y es un elemento esencial en la nueva y emblemática cubierta del Estadio. También se incrementaron fuertemente los costes del aluminio y del hormigón,así como de la mano de obra especializada, que pasó de los 16 y 17 euros la hora a una media de 25, o incluso 30 si se requieren más turnos.
En cualquier caso, el Cabildo, en cumplimiento de su responsabilidad de velar por la gestión rigurosa y la eficacia en el uso de los recursos públicos, optó inicialmente por explorar todas las vías y abrió un procedimiento negociado en el que se entabló contacto con cuatro empresas solventes. Finalmente, no resultó posible encajar la obra dentro del primero presupuesto de 174 millones de euros, por lo que hubo que descartar esta alternativa, hacer un exhaustivo y actualizado análisis de precios y abrir un segundo proceso licitador.



