OPINIÓN

La UD Las Palmas cruzará el domingo frente al FC Barcelona el punto fronterizo del último tercio de competición. La Liga en 2024-25 ha tenido tres claros distintos escenarios: La era Carrión bañada en decepcionantes resultados, la euforia inicial de Diego Martínez con números de equipo europeo y la fase actual llena de incertidumbre e instantes frustrantes.
Pero la Liga no tiene solución de continuidad y no espera a ningún competidor, por más problemas o contratiempos que se le presente. Antes de llegar al siguiente check point del calendario, el semáforo ha cambiado de color situándose en ámbar justo antes de recibir al FC Barcelona, que vendrá a Gran Canaria con lecciones aprendidas de lo acontecido en Montjuic.
Si algo no ha logrado Martínez en su prometedora etapa es hacer una fortaleza del modelo defensivo del equipo. Es cierto que hay que contar con la alta capacidad de los rivales, pero lo sucedido en Mallorca durante el primer periodo no puede caer en saco roto. Ese primer tiempo fue el más frágil de esta etapa, con débil licencia en los marcajes, avenidas por la banda izquierda o indecisiones a la hora de despejar. Y hasta un bochornoso error del portero en el 2-0 del que no se quiere comentar. Porque todo se produce en cadena.
Las Palmas es el segundo equipo que menos porterías a cero ha firmado esta temporada (3) y ese es un dato ilustrativo que refleja algunas penalidades, que ya alcanza los 41 goles. En su momento dijimos también que Carrión había extraviado lo prioritario por querer construir el ‘puente’ con cimientos defensivos que no estaban siendo sólidos. Ese problema no se ha disuelto de todo. Y aunque solo sean 14 partidos para ‘iniciar’ la temporada es margen suficiente como para recuperar las sensaciones, también jugadores claves y resultados.
Cambiar el color del semáforo está en manos de los mismos que lo habían logrado antes.



