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Opinión

  • La impronta de Paco Herrera se deja sentir en los amarillos. Hoy en tierras mallorquinas (1-1) volvió a demostrar que tiene claro cuál es su cometido sobre el terreno de juego y sobre todo que sabe a lo que juega. En un partido bastante completo no pudo conseguir la victoria ante un rival de los llamados a estar arriba y no porque no lo intentara, que lo intentó, sino que el balón se hizo el remolón en ocasiones bastante claras "negándose" a batir al meta Cabrero.

    Podemos hablar de un punto importante (todos lo son), aunque por lo visto sobre el terreno de juego el equipo grancanario se hizo merecedor de los tres. Dominó desde el principio y cuando el partido pasó a disputarse de tú a tú, con cierta mejora de los bermellones, el técnico de la Unión Deportiva realizó varios cambios que dieron mayor consistencia a su centro del campo y mayor vivacidad a su ataque. Gesto, por otra parte, que venía a demostrar que iba a por el partido sin ningún tipo de complejos.

    Hablábamos hace unos días de un equipo alegre y volvemos a reincidir en el comentario. Los jugadores están comprometidos (es su trabajo), pero además la buena disposición sobre el campo, la entrega, un planteamiento nada conservador y la piña que forman con su entrenador dan nuevos aires y abren unas expectativas serias sobre lo que va a ser el devenir de Las Palmas esta temporada.

    Hay quien nos comentaba que deseaba que llegara pronto el próximo partido, pues por lo que se está viendo el equipo y la plantilla vuelven a "enganchar" y esa es la mejor de las noticias. Mal tendría que darse para que lo vivido hasta el momento sea agua de mayo, no lo creemos ya que estaríamos hablando de una debacle o algo así. Lo cierto es que el inicio no puede ser más prometedor: buen juego, buen nivel de responsabilidad, buenos argumentos desde el banquillo... ¿quién da más?...

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