OPINIÓN

Olsen, Kresic y el fútbol que brota en la cabeza de los actores
Manuel Borrego
-
10/03/2026
El once titular de la UD Las Palmas, en el minuto de silencio por Tino Vega (C. Torres)

Ya hemos comentado en alguna ocasión que no existe un tratado que ofrezca una científica explicación sobre cuáles son los argumentos en los orbita un deporte tan estudiado como es el fútbol. No es materia exacta. Las dos recientes victorias de la UD Las Palmas, tan contundentes y con un juego incontestable al menos en los últimos 135 minutos, han reanimado la ilusión de sus leales y a sus propios protagonistas. Y ha dejado a gente atrapada en el batiscafo de sus palabras, acudiendo a los típicos recursos sobre la pobreza grupal de la Cultural o las bajas del Ceuta en su regreso a la isla … Y así, lo que se pueda ingeniar sin reconocer la otra evidencia.

 

La prudencia nos invita a esperar a saber si lo de los siete goles y dos porterías a cero más recientes, con su decoración de un juego que carga la esperanza, tiene continuidad en un tiempo de decisiones finales en la Liga. Porque si el estado de gracia actual se prolonga, la UD Las Palmas habría recuperado sus mejores sensaciones en el momento cumbre de la temporada. Y, ¿quién pronostica ahora cuál es el destino?.

 

El trabajo más difícil de un entrenador es convencer y mantener unidos todos los hilos del entramado: A los que juegan, a los que no, a los aficionados, a los dirigentes, a sus auxiliares más cercanos, … Cualquier contradicción puede jugar el otro partido en su contra. Cruzamos los dedos para que la tecla que ha encontrado García Fernández sea la definitiva. Porque se hace visible en el campo la máxima del éxito: El fútbol está en las cabezas de los jugadores, no en las piernas.

 

Hubo cambios en el 4-0 del pasado domingo que son reflejos de la confianza: La línea de presión avanzó muchos metros, casi hasta la frontal del área rival; los pases tuvieron más criterio rápido, vertical y no al pie, los delanteros ‘tiraron’ abundantes desmarques a zonas sin guardia, los disparos amarillos tenían otro 'sonido' y precisión, las oleadas en las contras contaban con efectivos de ataque más veloces que los defensores, Jesé y Viera firmaron una jugada sin mirarse a los ojos que pudo ser el 1-0 … Y los relevos de banquillo actuaron al nivel de los mejores momentos del equipo. Muchas piezas del puzzle habían vuelto a encajar.

 

No; no ha sido casualidad y ahora el fútbol ha salido de las cabezas de los jugadores, liberándose de la ansiedad o la frustración. Hay muchos instantes similares al actual en la historia del club. A bote pronto nos acordamos de dos memorables momentos, de rachas negativas que se rompieron de una manera explosiva. La de Roque Olsen, en su regreso en 1991-92, encadenando el mismo equipo alicaído hasta entonces una secuencia de seis triunfos consecutivos. De la depresión a la ola en el Insular, aunque la enfermedad del hispano-argentino abortó aquellos días de euforia. ¡Qué decir del puñetazo sobre la mesa de Sergio Kresic en 1999-2000!, cuando leyó un manifiesto para liberar la presión de sus futbolistas, rebelándose y pidiendo a los aficionados que siguieran la estela del equipo. De inmediato, cinco triunfos consecutivos y la UD Las Palmas se quedó a las puertas del ascenso a Primera.

 

Insistimos: No sabemos aún en qué va a quedar este ‘momentum’ que está protagonizando la UD Las Palmas de Luis García Fernández. La confianza de los actores es el mejor entrenador de un grupo deportivo. Seguro que los rivales directos están preocupados al comprobarlo, porque se ha hecho real una de las máximas de los vestuarios: “El fútbol siempre brinda una nueva oportunidad”. También para las opiniones.

 

Comparte el artículo si te ha gustado
También te puede interesar