
Ocurrió el 24 de octubre de 1976. Era habitual que en los partidos del norte del país los equipos hicieran esfuerzos porque hubiera agua en el césped para recibir a la UD Las Palmas de aquel entonces, sabedores de lo que incomodaba ese elemento al juego de los amarillos. Pero los días de lluvia en Galicia en aquellas fechas de hace 50 años convirtieron Balaídos en un barrizal, donde Las Palmas cedió por la mínima ante el Celta (1-0).
La imagen que ha pasado a la posteridad fue la del acceso al campo de los jugadores canarios (también de árbitro Soto Montesinos y futbolistas celestes) a través de una pasarela improvisada de madera, que sorteaba una ‘ría’ perimetral del campo. Cuentan algunas crónicas que hubo desbordamiento de un río cercano al estadio vigués (?).
El único gol de aquel encuentro lo anotó el portero argentino del Celta, Carlos Alberto Fenoy, a su colega Carnevali.



