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El final del camino del joselito Yeray Espino

El sempiterno capitán del Sporting de San José cuelga las botas a los 43 años y tras "el sueño de acabar con un ascenso de categoría"

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  • 19/06/2022 - 12:09
El final del camino del joselito Yeray Espino Yeray Espino, en primer término a la izquierda, con sus compañeros del Sporting de San José (Yeray Espino)

Manuel Borrego

 

Mis compañeros del Sporting de San José se animaron tanto que me han pedido que siga un año más”, reconoce Yeray Espino a los lectores de Tinta Amarilla.es “Pero esta vez ya cuelgo las botas”.

 

El final del camino llegó para el capitán del equipo de la Vega de San José, a sus 43 años de edad (14 de abril de 1979). En otras ocasiones lo meditó, estuvo muy cerca, pero siempre había una mano tendida para verlo liderar en cualquiera de las misiones que el histórico club le encomendaba.

 

“Por eso, en estos momentos, me he acordado mucho en estas horas de mi amigo Pedro Montesdeoca. Él fue responsable de que yo siguiera algunos años más en el deporte”, añade con añoranza el futbolista. “Pedro, además de su etapa en el Gran Canaria de baloncesto, estuvo algunas temporadas con nosotros en el Sporting. Lo hizo de forma desinteresada, como él era. Fue médico de mi familia y a mí, a nivel personal, me ayudó mucho. Incluso mi profesión como celador hospitalario se la debo a sus asesoramientos. Lo he echado en falta en estos momentos”.

 

Porque Yeray, junto a la tropa del Sporting de San José, está de celebraciones tras haber logrado el retorno a la Preferente de Las Palmas. Espino solo ha conocido tres escudos en su ruta futbolística. “Un año en el Unión Peña, otro año en el Unión Chile y veintitrés temporadas en el Sporting de San José. Y más de diez años como capitán. Son muchas vivencias las que he tenido con este equipo”.

Hace un recuento: “Dos ascensos a Preferente, dos ascensos a Tercera y un play off a Segunda B, frente a los navarros del San Juan. También algunos descensos. He vivido de todo en el club. Por eso ahora es el momento de acordarme de todos mis compañeros, técnicos, directivos, ... de todos aquellos que han formado parte de la familia del Sporting. Mi dedicatoria es para todos ellos, para la familia; son muchos”.

 

El regocijo personal de Yeray Espino es llegar a ese final del camino con una alegría. “El ascenso es el mejor recuerdo que voy a tener de este final. Además, ha sido un año en el me han respetado las lesiones y he jugado muchos partidos; casi todos en realidad. Me he sentido a buen nivel y he disfrutado mucho del fútbol porque se ha creado en el Sporting un equipo de grandes amigos, con buen ambiente, como hacía tiempo que no recordaba. El trabajo de Carlos Marín, junto a Domingo y el preparador físico Alex ha sido completo, fantástico. Es un sueño poder despedirme en una celebración del club”.

“Es cierto que en estas etapas finales de la vida deportiva se disfruta intensamente cada momento. He tenido la suerte de que el equipo acabara la temporada en plenitud de juego”, añade. “Durante la temporada ya veía que la categoría se le hacía pequeña a este grupo de jugadores. Si mantienen este nivel de entrega y el buen ambiente de compañeros, no me cabe duda de que en poco tiempo el Sporting podría estar de nuevo aspirando a la Tercera División”.

 

Espino se toma con calma el día después. “Hace un rato estuve hablando con el presidente del club. Le he dicho que quiero tomarme un descanso del fútbol. Han sido muchos años, muchos entrenamientos y partidos. Pero no me voy a desprender del deporte. Quiero sacarme el título y volver como entrenador, poder enseñar a los niños. Esa vocación está en mí”.

 

Al fin y al cabo, el estadio Chano Cruz está a dos pasos. “Nací en el Risco, pero muy joven me mudé al Polígono de San Cristóbal. El campo está cerca de mi casa. Más claro no puede ser mi futuro”.