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Obituario

El adiós del entrañable socio Fefo Ventura, que vio a la UD ascender en 1951

Era también habitual simpatizante del Villa y persona muy estimada en Santa Brígida

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  • 08/06/2022 - 16:17
El adiós del entrañable socio Fefo Ventura, que vio a la UD ascender en 1951

B. Pérez

 

Nuestro estimado compañero Pedro Socorro, cronista oficial de Santa Brígida, recoge en nota obituaria el fallecimiento de José Juan Ventura Díaz, conocido en la villa como Fefo, a los 89 años de edad. Era una persona habitual en los campos de fútbol, un aficionado también de la UD Las Palmas en su condición de “uno de los socios más longevos de la UD Las Palmas, el número 6484, testigo presencial del primer ascenso del equipo a Primera División tras una victoria de 4-1 sobre el Málaga aquel 8 de julio de 1951 en el Estadio Insular”, recuerda.

 

Fefo, como recuerda el presidente del club satauteño Rodríguez Hilarión, se convirtió en uno de los “baluartes” del actual club representativo de las Medianías, y “además un gran amigo (...) En los últimos tiempos ya lo echábamos de menos porque no había podido venir a Los Olivos”. Además, durante un cuarto de siglo fue socio también del anterior club SD Santa Brígida, donde su padre (conocido como Venturita) fue un fundador y destacado jugador del club. “Muchas de las fotografías que se conservan sobre aquel histórico equipo las custodiaba Fefo con orgullo”, relata el cronista de la Villa.

 

Así lo define: “Gran aficionado, cogía el coche de hora vestido con la camiseta amarilla, la gorra y la bufanda al cuello para ver jugar al equipo canario. Un ceremonial que repetía cada vez que la UD jugaba en casa. Y, si el equipo ganaba, se desataba el entusiasmo y nada más regresaba a su casa del Castaño subía a la azotea e izaba la bandera durante tres días consecutivos, mostrando una valiosa lealtad al triunfo”.

 

Porque la imagen de Fefo Ventura permanece en el recuerdo de los aficionados de la UD Las Palmas que compartieron con él asiento en las gradas del Estadio Insular y en el Estadio de Gran Canaria. Con su serena personalidad no se le recuerda un mal gesto en las tardes difíciles del equipo que comenzó a aplaudir desde su fundación en 1949.

 

Se le echará de menos con su camiseta amarilla y el andar hacia el estadio donde disfrutó de tantos días de gloria y, también, de desdichas. Desde nuestras columnas nos unimos a las muestras de condolencias para toda su familia.

 

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