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Ruiz-Mesa: el vuelo bimotor de final de Liga

  • EL OTRO PARTIDO
  • 05/04/2021 - 11:36
Ruiz-Mesa: el vuelo bimotor de final de Liga

Manuel Borrego

 

Las piezas encajaron frente al Mallorca, a pesar de que durante media hora Las Palmas no existía o casi. Pero todo tuvo sentido durante el resto del partido: Benito profundizó con determinación por la banda izquierda, los de arriba se entendían combinando para desordenar al rival, atrás llegaba la tranquilidad tras abundante trabajo inicial y en el medio Sergio Ruiz y Maikel Mesa se bastaban para romper con el martillo y construir con el compás.

 

Ruiz ha encajado siempre. Lo hizo primero con el galo Loiodice, luego con Javi o Fabio cuando ambos interpretaron papeles titulares. Y tras una treintena de partidos ahora la sociedad la conforma con el mejor Maikel Mesa desde que fichara por la UD Las Palmas hace tres temporadas.

 

Posiblemente el de este domingo contra el Real Mallorca ha sido la mejor actuación del lagunero, que justifica como resultado de una continuidad en las alineaciones. La había tenido antes sin expresarse en el once amarillo con tanta incidencia como lo ha hecho en las últimas jornadas. También es cierto que actualmente no está condicionado por molestias o lesiones como antaño.

 

Mesa tuvo piernas para aparecer en todos los perfiles del campo. Y soltura también para captar balones y luego distribuirlos en muchas ocasiones con sentido vertical. El criterio de juego de Sergio Ruiz fue menos incisivo que en otras oportunidades, pero se convirtió el cántabro en una descarga para el juego de los centrales y en una ayuda para las misiones de ataque.

 

Los de Ruiz y Mesa son dos estilos distintos, pero esta vez han encajado sin observarse situaciones forzadas. Nunca es demasiado tarde en fútbol y menos cuando sensaciones y resultados se juntan de la mano. Las Palmas las ha tenido en este comienzo de abril en el que borra sinsabores de marzo. Pero, como en el plano individual que razona Maikel Mesa, para hablar de un equipo en su mejor momento ha de haber una continuidad. Y ese es el reto para las 9 jornadas que restan y que no por complejas pueden volver a ser apasionantes.

 

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