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Opinión

El césped, una pesadilla desde 2003

  • ENTRE BASTIDORES
  • 22/09/2020 - 07:50
El césped, una pesadilla desde 2003 Aspecto del césped, un día después del UD-Fuenlabrada e iniciados los trabajos de recuperación (C. Torres)

Manuel Borrego


Desde sus orígenes, el césped del Estadio de Gran Canaria ha sido un quebradero de cabeza para la UD Las Palmas en los primeros meses de competición. No es un caso aislado el que ocurre en 2020, con una frase de Pepe Mel comparándolo con el de Barranco Seco que "es un puto desastre".


Hay que comprender el enfado del entrenador, porque condiciona su principal labor y objetivo: lograr puntos. Condiciona pero no es decisivo, porque el resto corresponde a lo táctico, a lo individual, a lo rival y a lo humano.


Y es un calificativo que hiere a todos aquellos operarios del club y subcontratados que trabajan a destajo mimando las instalaciones para que se pueda jugar al fútbol en las mejores condiciones.

 

Pero hemos de tomar esa frase y los hechos ocurridos en el partido frente al Fuenlabrada desde otra perspectiva. Quejas sobre el césped del estadio de Gran Canaria en los primeros meses de la Liga (de agosto a noviembre y diciembre) se las hemos escuchado a casi todos los técnicos del equipo que iniciaron campañas. Desde 2003, a pesar de las potentes inversiones realizadas, las han vertido Juan Manuel Rodríguez, Visnjic, Kresic, Lobera, Jémez, Paco Herrera, Setién o ahora Mel.


No hay más que unir en Google las palabras "césped del Estadio de Gran Canaria" y "mal estado" para que aparezcan al menos 3.500 resultados. No es un asunto nuevo, en suma, que sólo afecta a Pepe Mel.


Que si un campo de minas, el balón como una liebre (comparación célebre de Kresic) o las últimas apreciaciones de José Ramón Sandoval, que se unió a la hilera de técnicos visitantes que también observaron esta deficiencia.


Pero por en este tránsito están las explicaciones de los técnicos: tiempo veraniego inapropiado, plaga de poa annua, sustratos deteriorados, ... etc. No tiene el Gran Canaria la solución que otros campos de la Península, donde pueden importar césped vía carretera y sin necesidad de pasar una cuarentena fitosatinaria.


Lo de 2020 no es nada nuevo en el horizonte de la UD Las Palmas. Pero, lógicamente preocupa mucho. Y si por el camino hay un 3-3, más.