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Un canario en la batalla del Río de la Plata

Arico Suárez jugó hace 90 años la polémica primera final de la Copa del Mundo

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  • 30/07/2020 - 07:01
Un canario en la batalla del Río de la Plata En círculo rojo, el grancanario Pedro Arico Suárez, en la final de 1930 (AUF)


M.B.


Francisco Olazar, seleccionador de Argentina en el Mundial de 1930, reconoció tras la final del 30 de junio de aquel año que el rendimiento de sus jugadores en la final frente a Uruguay (4-2) estuvo condicionado por los anónimos y amenazas que habrían recibido los deportistas en víspera del encuentro.


El título de la I Copa del Mundo quedó, tal día como hoy hace noventa años, en manos de Uruguay. Los argentinos llegaron a dominar el partido 1-2, pero finalmente sucumbieron en el Estadio Centenario ante casi 100.000 personas, recinto que se había inaugurado el 18 de julio de 1930 con motivo de este certamen inaugural de FIFA.


Un grancanario, Pedro Arico Suárez, sí jugó aquel partido. Era uno de los dos futbolistas más jóvenes de Argentina, junto a Pancho Varallo, que sería su compañero en Boca Juniors. Decíamos días pasados que el satauteño Pedro Suárez Pérez se había convertido en el primer jugador de Canarias (nacionalizado argentino) en disputar un Mundial. Debutó ante Francia en la primera jornada, pero Olazar no volvió a utilizarlo hasta ese partido final, donde futbolistas experimentados como Zumelzú rehusaron participar por miedo a las amenazas.


Cuentan las crónicas que Luis Monti, más tarde internacional con Italia, fue quien más lo padeció. Una voz al otro lado del teléfono le explicó qué pasaría a su familia en caso de victoria argentina en la final del 30 de julio. Y cuentan también que el gran Monti lloraba en el campo, sabedor de lo que estaba ocurriendo. Los uruguayos, por su parte, también narran hechos similares a sus futbolistas. Ese fue el episodio final de un torneo que generó la ruptura de relaciones entre las asociaciones de ambos países. Fue una gran batalla futbolística del Río de la Plata.


Arico Suárez jugó aquel partido junto a sus compañeros Botasso, Della Torre, Paternoste, J. Evaristo, Monti, Pecuelle, Varallo, Stábile, Ferreyra y M. Evaristo.


Por Uruguay marcaron Dorado, Cea, Iriarte y el Manco Castro; por Argentina anotaron Peucelle y Stábile.


La tensión vivida fue tremenda. Y la notó el colegiado belga Languerus. Se dice de él que no esperó a las celebraciones. Tras el final del encuentro abandonó el campo y buscó el barco que lo retornaba a Europa. Atrás, el primer mundial había concluido con gran polémica.

 

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