Publicidad
Publicidad

¿Cuánto valdría el mejor 11 extranjero de la UD Las Palmas?

Los lectores eligen el equipo ideal de refuerzos internacionales del club amarillo, con un hecho coincidente entre sus integrantes: ninguno actuó en el Estadio de Gran Canaria

  • ENTRE BASTIDORES
  • 02/04/2020 - 10:48
¿Cuánto valdría el mejor 11 extranjero de la UD Las Palmas?

Manuel Borrego


¡Cuánto valdría en el fútbol actual el mejor once extranjero que han elegido los usuarios de Tinta Amarilla en los últimos días!. Cinco de ellos son argentinos: Carnevali, Wolff, Brindisi, Morete y Turu Flores. Todos, internacionales con la albiceleste. Además, dos brasileños: Alvaro y Baiano, olímpicos en Sydney 2000. El internacional croata Robert Jarni, el inglés Vinny Samways, el genial chileno Jorge Contreras y el portugués Joaquim Agostinho completan el dibujo más votado en las encuestas.


Ese once tiene un hecho común: ninguno de sus integrantes actuó de amarillo en el Estadio de Gran Canaria. Porque todos los elegidos corresponden a etapas distintas del Estadio Insular. Y en el caso de Agostinho y Turu Flores, sin haber jugado de amarillo en la Primera División.

Una defensa de altos vuelos


El quinteto de retaguardia comienza a recitarse con Daniel Carnevali, un portero que marcó época en la entidad grancanaria. Llegó al club a comienzos de los años setenta, como relevo de Antonio Betancort que colgaba sus guantes.


Carnevali cautivó de inmediato a la afición. Fue un meta innovador en el fútbol español, porque se le reconoce su clara vocación como emisor de contragolpes. Destacó por su seguridad en todos los aspectos del juego. Y por una constancia que no dejaba paso a dudas en el primer nombre de todas las alineaciones.

 

La segunda opción para la portería es Zeljko Cicovic.

 

Quique Wolff y Alvaro Maior no coincidieron en el tiempo. El argentino Wolff vino a la Unión Deportiva a por una aventura europea que le generó mayor prestigio del que ya gozaba como jugador de River Plate. La UD Las Palmas de entonces estuvo atenta a un pequeño affaire de Wolff con el club bonaerense para hacerse con sus servicios.


Llegó como centrocampista, pero su enorme calidad futbolística y lectura del juego lo convirtió en uno de los mejores defensas centrales de la época cuando debió sufrir en el puesto al malogrado Tonono. Esa labor propició su traspaso al Real Madrid.


Alvaro Maior mostró en la UD Las Palmas la otra versión del fútbol brasileño. Sin descuidar la técnica, el zaguero fue un jugador potente, resolutivo y también expeditivo.


La tercera opción en las votaciones para un puesto en el centro de la defensa fue para Gabriel Schurrer.


En los laterales, los lectores volcaron sus preferencias para el diestro Dermival Baiano y para el zurdo Robert Jarni.


El brasileño Baiano llegó junto a Alvaro, tras haber actuado en los JJOO de la mano de Wanderlei Luxemburgo. Disciplinado, un portento físico y una pierna derecha que mostraba enorme potencia.


Robert Jarni fue partícipe de un ascenso a Primera División con la UD Las Palmas. La pierna izquierda del croata era un guante. Llegó a la isla en plena madurez y combinó su posición de lateral con la de avanzado por la banda. Sus balones al área era un serio problema para las defensas rivales.


Michel Macedo y Helder Lopes
fueron las dos opciones de recámara en las votaciones.

Rigor y calidad en el centro del campo

 

La elección de Vinny Samways fue una de las más evidentes de las propuestas emitidas por la redacción de Tinta Amarilla. El pasional jugador británico se metió de lleno en el corazón de los aficionados amarillos. Puso orden, buenos pases y, sobre todo, carácter. Se convirtió desde el primer día en un jugador imprescindible para todos los técnicos que lo dirigieron.


El búlgaron Kostadin Iantchev quedó en la recámara.


Los mayores elogios en los comentarios fueron para Miguel Brindisi, el astro argentino que dejó en Las Palmas una estela imborrable. Llegó procedente del Huracán y lideró una etapa que coronó el club con su presencia en la final de la Copa del Rey, en 1978. Él marcó el gol de la honra canaria ante el FC Barcelona (3-1).


Brindisi fue un jugador extraordinario en todos los aspectos del juego: creación, dirección y ejecución en las acciones a balón parado. Y en Argentina dicen que todavía fue mejor cuando se encontró en el camino a Diego Maradona, en Boca Juniors.


Koke Contreras fue igualmente ídolo de los años ochenta, liderando en el juego el ascenso de 1985 a la Primera División. Posiblemente, el mejor lanzador de faltas del club junto a Germán Dévora. El chileno fue un jugador muy completo, incluso en el juego aéreo pese a no tener gran estatura. Aún su nombre resuenan en el cemento del Estadio Insular.


Para el segundo puesto en ambas plazas estuvieron Walter Pico y Sergio Araujo, respectivamente.


En la elección de un especialista de banda resultó más votado Joaquin Agostinho, futbolista cedido por el Real Madrid en los años 90. El zurdo portugués fue un jugador incisivo, de gran verticalidad y excelentes balones al área. Estuvo cerca de lograr el ascenso a Primera, en aquella fatídica promoción frente al Real Oviedo. Su nombre estuvo por delante del de Daniel Vidal en las votaciones.

 

El ataque albiceleste


Para los dos piezas de área, los lectores se inclinaron por la dupla argentina Carlos Morete-Turu Flores.

 

El Puma Morete fue un jugador muy querido por la afición del club amarillo. Su juego tardó unas semanas en ser comprendido y él mismo tuvo su tiempo de aclimatación. Pero cuando comenzó a marcar, Morete fue una fábrica de gol que se quedó a la puerta de la centena con la camiseta de la UD Las Palmas (99).


Interpretó perfectamente los espacios tras la defensa, porque tenía una zancada y disparo sensacional. Y además, un GPS ante el gol. Muchos de ellos los anotó escorado, sin apenas ángulo; porque era clásico su regate en carrera dejando atrás a zagueros y portero.


El único gol suyo que no celebró la afición del Insular lo anotó en la grada Naciente con la camiseta del Sevilla. Aún hoy se le recuerda con las manos unidas pidiendo perdón a aquellos que tanto le quisieron.


Turu Flores, por su parte, fue el fichaje mediático de los años noventa. Fue un delantero completo en todos los aspectos ofensivos: por tierra, mar y aire. En dos campañas firmó 45 goles de amarillo, ganándose un protagonismo en Segunda División propio de jugadores que militaban en la primera categoría de España.


En la recámara quedó, en opinión de los lectores de Tinta Amarilla, Kevin Prince Boateng.

 

Noticias relacionadas