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"No sé si ha enterado que lo compraron los de amarillo, no los rojos"

Brindisi cuenta en sus memorias cómo fue su difícil comienzo en la UD Las Palmas y la anecdótica recepción de Roque Olsen, pese a su condición de gran figura internacional

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  • 31/03/2020 - 12:04
"No sé si ha enterado que lo compraron los de amarillo, no los rojos" Brindisi y Olsen, cuando el genial jugador argentino se incorporó a la UD Las Palmas (N. Rodríguez)

M.B.


A finales de 2018 se publicó en Argentina el libro, a modo de memoria novelada, de Miguel Angel Brindisi ... Por el andarivel del 8.


Su autor, Rodolfo Chisleandi, desmenuza a veces viajando en círculos la historia de quien en los años setenta iba a convertirse en el jugador referencia de la UD Las Palmas y uno de los futbolistas más valorados del fútbol español.


Repasa todas las etapas del futbolista internacional argentina. Y, cómo no, su etapa en la UD Las Palmas. En ella Miguel descubre una jugosa anécdota sobre sus primeros momentos en el equipo amarillo. Recuerda que su incorporación se produjo en Galicia, porque Las Palmas estaba jugando amistosos en agosto del 76 por allí. Aquel viaje desde Buenos Aires hizo escalas en Madrid y Santiago de Compostela, completándose por carretera hasta El Ferrol. "Llegué muerto. Apenas había dormido en el avión. Subí al hotel a dejar mis cosas y me avisan que el míster me esperaba para entrenar".


No era otro que Roque Olsen, su compatriota e inflexible técnico como mostró en sus diversas etapas en el club. "Me mató. Quería volverme ese mismo día", reconoce tras el primer entrenamiento con el equipo isleño.


Brindisi creyó estar entonces liberado para no actuar en el encuentro amistoso frente al Granada, pero no lo creyó Olsen. La actuación del jugador que procedía de Huracán no debió ser buena por el cansancio. Olsen no lo pasó por alto. Tras el encuentro le dijo. "No sé si ha enterado que lo compraron los de amarillo. Porque le dio todos los balones a los rojos".


Ese inicio en el club representativo de Gran Canaria fue difícil para Brindisi, que confesó estar dispuesto a volver a Argentina ... "pero resistí. Después, como colega (Olsen), ya fue otra cosa, otro trato, me pasaba a buscar, cenábamos juntos. Al final hicimos una relación estupenda".


Y encontró también en Jesús García Panasco la voz amiga que lo tranquilizó hasta que por fin explotó ese fútbol fantástico que regaló a los aficionados del Estadio Insular. Especialmente tras la llegada de Miguel Muñoz.

"Con Muñoz aprendí a usar la ‘mano izquierda', como dicen en España. Tenía un trato increíble con todo el mundo. Siempre el mismo tono para hablar, nunca una declaración fuera de lugar. Nos tenía a todos en la palma de la mano. Y en el trabajo era un innovador. En mi primera pretemporada en Las Palmas, Olsen nos mataba con el trabajo físico, las bolsas de arena, era demencial. Al año siguiente vino Muñoz y armó un picadito el primer día de pretemporada, no lo podíamos creer"

(...)


Destaca asimismo el "buen ojo" de Muñoz, razonando la mejora de los pibes que venían de Barcelona y estaban a préstamo: "Pepe Juan le pegaba a la pelota que la rompía" y Felipe Martín que cambió sus condiciones futbolísticas en la reconversión de delantero a defensa. Muñoz, en suma, "ese viejo sabía mucho de fútbol".

 

Brindisi y Olsen fueron técnicos de la UD Las Palmas en distintas etapas. Ambos dejaron una huella que pervive entre los aficionados isleños.

 

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