Publicidad
Publicidad

Begoña Santana, grande como el Roque Nublo

Repasa su exitoso medio siglo en el deporte, con un comienzo en la sección femenina de basket de la UD Las Palmas hasta la dirección deportiva del CB Islas Canarias

  • GENTE CON DUENDE
  • 15/03/2020 - 16:09
Begoña Santana, grande como el Roque Nublo Begoña Santana en la actualidad y en sus comienzos -segunda agachada con balón-, como jugadora de baloncesto de la UD Las Palmas (TA y archivo CBIC)

Manuel Borrego


Begoña Santana (Las Palmas de Gran Canaria, 1958) tiene en su cabeza una colección de agradecimientos. El Cabildo de Gran Canaria ha considerado que su labor por la isla merece el Premio Roque Nublo 2020 y así le fue concedido. Ella, sin embargo, "no puedo olvidarme de Antonio Bermúdez, que dio mi primer impulso en el baloncesto. Y que gracias a ese momento cambió mi vida, empezando por conocer a Mingo Díaz (su marido). Tampoco a las jugadoras con las que empecé, ni a Pedro Pulido que fue un adelantado en la preparación física. Me enseñó mucho. No me olvidaré de Pepe Rivero Gómez (estimado compañero periodista), siempre al lado de nosotros. A las niñas, a las madres, a los padres ... a todos", expresa enumerando así a las personas que lleva en su memoria.


La concesión institucional a su labor en el deporte durante más de medio siglo es en sí el agradecimiento de su isla natal. Un ‘gracias, Bego' que es extensible para toda Canarias y para el basket nacional incluso.


Begoña recorre con Tinta Amarilla esa vida unida al balón o a la actividad física, aunque todo comenzó "cuando tenía 9 años empezando por el minibasket" en los cursos de verano. Pronto descubrió que aquello de botar, pasar y anotar era su mundo. Aunque no el único. Su vida siempre estuvo marcada por el deporte. La encauzó por distintos caminos hasta instalarse definitivamente en el canasta desde distintas perspectivas.


De otras campañas municipales Verano y Deporte pasó a la piscina del 29 de Abril, residencia del Club Natación Ciudad Alta. Eran tiempos sin calefactor para el agua; los deportistas eran héroes todos los días. Begoña practicó natación entre 1972 a 1975 especializándose en 100 y 200 metros espalda. En esa época era duro practicar el deporte del agua, en pileta descubierta y con un líquido donde el cloro predominaba tanto que hasta el color de los cabellos se volvía a un verde amarillento, de tacto seco.


De ahí Santana pasó al balonmano, encuadrada en los planes del histórico Tirma Gran Canaria en la División de honor de 1976-77. Estaba en aquel equipo José Antonio Rodríguez Nordelo, su presidente-entrenador, y entre sus jugadoras más destacadas figuraba la emergente internacional Nanda Suárez.


Incluso plantó su huella en el atletismo, casi de manera paralela. Lo recuerda porque "con Antonio Moreno, en el Martín Freire, me inició en carreras de 400 y 800 metros. En realidad, en la vida también siempre fui una corredora de fondo".


Pero en 1980 ya estaba federada en otro proyecto, como debutante en la máxima categoría del baloncesto femenino en el equipo que había formado la UD Las Palmas. Porque el club amarillo, además de su presencia en el fútbol nacional, creó conjuntos de otras disciplinas como natación, atletismo o basket.


Por entonces, en su camino estaba cruzado con el Domingo Díaz para convertirse en la directora de orquesta del Islas Canarias, que alcanzó la máxima categoría nacional bajo el amparo de la Casa de Galicia. Con distintas denominaciones, fue jugadora de la Liga Femenina durante doce temporadas, seleccionada para el All Star de la época en dos ocasiones (1986 y 1988).


Begoña ya mostraba su estela como técnico del basket. "Porque fui jugadora y entrenadora a la vez". Su labor queda reflejada en las nutridas vitrinas del CB Islas Canarias que recoge una colección de títulos nacionales e internacionales, además con una destacada labor formativa y social influyente desde su puesto de directora técnica de la entidad.


Grandes jugadoras isleñas salieron de las manos del tándem Domingo Díaz-Begoña Santana. Desde las primeras olímpicas del club Patricia Hernández y Blanca Ares, hasta las actuales medallistas olímpicas Leonor Rodríguez, Leticia Romero y Astou Ndour. "Y estas dos últimas en el baloncesto de la NBA. Hemos creado mucho.


Lo realizado es indescriptible; lo que todavía queda es una caja de ilusiones que no tiene fondo. El 20 de marzo era la fecha para recoger tan alta distinción del Cabildo de Gran Canaria, pero el COVID19 obliga a un aplazamiento hasta septiembre.

 

Así recuerda esa vida tan intensamente disfrutada:

 

Natación con Ojeda

"Mi primer recuerdo deportivo es el baloncesto, con 9 años. Aunque estuve varias temporadas en el Ciudad Alta de natación. Mi entrenador era José Ojeda y allí coincidí con un grupo de deportistas que me enseñaron mucho; dominaba los cuatro estilos. Fueron unos años especiales aunque luego volví al mundo del baloncesto"

Nordelo, un adelantado

"Aunque también tuve un paso de media temporada con el Tirma Gran Canaria de balonmano. Su entrenador, José Nordelo, era un adelantado a su tiempo. Nos preparaba unos entrenamientos extraordinarios. El equipo estaba muy bien conjuntado y a nivel físico especialmente preparado. Coincidí con Dora, Lali, Celia, Menci, Isabel, Loli, ... jugadoras que marcaron una época. Yo actuaba como central. Creo que se me daba bien; llegué a marcar cuatro goles en un partido"

Pero el basket ganó

"Entonces volví a la UD Las Palmas que tenía sección de basket en el Rodríguez Monroi. Había jugado antes a este deporte y no lo dejé de practicar. Fue muy importante para mí conocer a Antonio Bermúdez, que era el presidente de la sección de baloncesto del club. Nos enseñó muchísimo y con él se produjo una progresión. La Casa de Galicia creó entonces también su equipo de baloncesto y fue allí donde coincidimos más tarde algunas jugadoras que logramos el ascenso a Primera con Enma del Pino, Gloria Cabrera, Pilar Burgos, Mari Carmen Hidalgo, ... me olvido de muchas. Fueron años muy bonitos en los que, con Mingo, ya combinaba funciones de entrenador y jugadora"

Pagaría por volver a jugar

"Si tuviera la posibilidad de repetir mi vida, pagaría por volver a jugar al baloncesto. Yo disfrutaba muchísimo todos los días, me encantaba ir a entrenar y aprender en cada sesión. Creo que esa es parte de la magia que tiene nuestro club porque ponemos toda la pasión y nuestros conocimientos para que las niñas también progresen. En mi caso, me ha favorecido mucho como entrenadora el haber conocido hasta el fondo cómo es el deporte, identificar cada uno de sus momentos y poder enseñarlos. Me lo pasé muy bien en cada partido, cada temporada, con cada generación. Mi vida en el deporte es genial, el haber podido disfrutar de esos 42 campeonatos de España en distintas categorías; los títulos absolutos de España o de Europa, los subcampeonatos, ... Cada segundo, cada minuto, hora, día, temporada han tenido su propia magia"

El momento más emocionante

"Sin duda, uno de los mejores momentos de nuestras vidas en el deporte ha sido el título de la Copa Liliana Ronchetti. No sólo por las emociones vividas en la final, sino por lo que significó para todos nosotros. Era el primer título internacional que venía a Canarias de uno de nuestros equipos. Fue un regalo para toda la isla y lo vimos en la gente. Pero tampoco puedo olvidar muchos otros momentos o el récord de los cuatro tripletes nacionales que conserva el club. Si ponemos sobre la mesa los títulos logrados con Mingo Díaz difícilmente encontrará a un cuerpo técnico nacional que pueda igualarlo"

Las jugadoras que dejaron huellas

"Estos éxitos son sin duda de ellas. Han sido muchas jugadoras las que pasaron por nuestras manos. De todas nos sentimos orgullosos. Como integrante técnica del club nos llena de orgullo el saber que tuvimos a nuestra primera internacional, Emna del Pino, que las primeras olímpicas canarias salieron de nuestro equipo como son los casos de Patricia Hernández y Blanca Ares. O que ahora tenemos tres medallas de plata en Leonor, Astou y Leticia Romero. ¿Las mejores?. Es muy difícil valorarlo, porque cada una lo fue en su posición. Por ejemplo Astou como pívot, marcando una época en el club o en la selección. Leticia Romero es un genio en el puesto de base. Blanca Ares era una mujer deportista perfecta en todo, en el juego y en el estilo de vida. Me parecen muchas impecables y no soy justa al no recordarlas a todas. Son muchos años ... tenemos ya hasta doce niñas en Estados Unidos. Son datos que hablan sobre este trabajo que se sigue realizando"

La distinción

"Estamos muy agradecidos por este reconocimiento. Lo interpreto como un llamamiento al trabajo de la mujer, a la dedicación que todas las que han compuesto y componen nuestro club han realizado. Han sido muchas horas de sacrificio también, con grandes éxitos que llevan el nombre de Gran Canaria. Nos llega en un momento ideal, porque como club no podemos competir contra la llamada de Estados Unidos, por ejemplo, que nos ‘quita' a nuestras mejores jugadoras. Nosotros encantados. Pero tenemos que volver a inventar nuestra entidad, seguir trabajando y buscando recursos para volver a la máxima categoría, que es nuestro sitio".

 

Noticias relacionadas