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Efeméride

25 años de un día infausto en Pasarón

El 12 de marzo de 1995 la carrera deportiva de Vicente Fuensalida se truncó en el campo del Pontevedra, cuando ya despuntaba como refuerzo invernal de la UD Las Palmas

  • AMARILLOS DE SIEMPRE
  • 12/03/2020 - 12:58
25 años de un día infausto en Pasarón Vicente Fuensalida, atendido por Ernesto Aparicio tras el día aciago en Pasarón (N. R.)

Manuel Borrego

 

Un cuarto de siglo atrás, precisamente el 12 de marzo de 1995, todo el entorno y la familia de la UD Las Palmas iba a vivir un momento de conmoción general por la lesión que truncó la carrera deportiva del que era delantero esperanza de aquella temporada. Una rotura completa, la famosa triada en la rodilla izquierda, prácticamente retiró del fútbol profesional a Vicente Fuensalida García (Niebla, 9 de enero 1970), aquel atacante que en mes y medio desde su llegada como refuerzo invernal había causado mucha expectación en un proyecto amarillo de retorno a la Segunda División.


El momento aciago en la vida de Vicente se produjo en el viejo estadio de Pasarón, frente al Pontevedra, a los seis minutos de juego. Y en una jugada en el centro del campo. Porque una innecesaria entrada defensiva por detrás desequilibró por completo al futbolista onubense, que nada más sentir el contacto cayó desplomado. Fue atendido en el terreno de juego por Ernesto Aparicio, que entonces ejercía como experimentado masajista del equipo, pero la cara del Capi hacia el banquillo delataba que algo muy grave había sucedido. Y fue así el anticipado final en los campos de juego de un futbolista que entonces tenía 25 años y que había llegado a Las Palmas a lanzar su carrera profesional, tras un paso muy señalado en el Recreativo de Huelva.


Había pasado apenas 40 días desde que Vicente había debutado a las órdenes de Paco Castellano. Las Palmas había sondeado el mercado de Segunda B para añadir pimienta a su delantera y se fijó en aquel joven delantero, habilidoso en todos los sectores del área, con amplio abanico de recursos en el remate. Y, además, un futbolista disciplinado y muy profesional en todo.


Vicente había debutado con Las Palmas el 29 de enero de ese mismo año, en el campo de Los Realejos, aún en superficie de tierra. Sus dos primeros goles los marcó en las victorias sobre el Ávila (6-1) y al Lugo (0-2), en los que ya había conquistado la titularidad. Y cuando todo pintaba soleado para él, se produjo el incidente de Pontevedra, su último partido con la indumentaria de la Unión Deportiva.

 

Desde ese momento comenzó su particular batalla para volver a jugar al fútbol. En la UD Las Palmas pudo disfrutar como uno más en 1996 el éxito del ascenso a Segunda B, pero aún sin contar con su incisiva propuesta futbolística. Lo intentó más tarde, como integrante del Gáldar en la División de bronce, pero no logró el nivel de juego que lo había llevado hasta lucir el escudo de la UD Las Palmas.


A los 28 años, Fuensalida colgó las botas a nivel profesional y dejó a una hilera de admiradores con la incógnita de conocer qué jugador habría alcanzado ser de no haberse cruzado en su camino aquella lesión.


No abandonó el fútbol, sin embargo. Ha ejercido en varios puestos técnicos en el Recreativo de Huelva, incluso formando tándem como entrenador con Juanma Rodríguez. También fue observador y analista de los rivales en el Decano. Y hasta China se marchó con Sergi Barjuán como asistente.


Todo cambió en su vida en un segundo, aquella tarde de infausto recuerdo en Pasarón. Pero el nombre de Vicente siempre quedó entre los aficionados que apenas le vieron jugar en los años noventa.

 

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