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Mamé León y el primer croata emigrante

El entonces secretario técnico viajó a Croacia en plena guerra de los Balcanes para captar al jugador que abrió el camino en la recién creada Federación del nuevo país

  • SABÍAS QUE ...
  • 17/02/2020 - 12:01
Mamé León y el primer croata emigrante José Manuel León, con García Panasco; a la derecha, Dragan Skocic (Norberto Rodríguez)

Manuel Borrego


La personalidad de José Manuel León Talavera, fallecido este pasado sábado a las 75 años de edad, la recordarán todos sus compañeros y también discípulos cuando más tarde ejerció como entrenador.


Existe un episodio en su vida profesional que está relacionado con la fractura de la antigua Yugoslavia y la emergencia del fútbol croata en solitario, que durante décadas ha generado notables jugadores al concierto mundial.


León era un hombre de mundo. Y no titubeó a finales de 1991 en acudir a un viaje de riesgo en misión de secretaría técnica de la UD Las Palmas. En el Rijeka había un futbolista que interesaba al club grancanario, en un país sumido en la Guerra de Los Balcanes. Dragan Skocic, con apenas 23 años, despuntaba en el momento en que las puertas del exterior estaban a punto de abrirse para los jugadores de su país.


Las Palmas fue pionera en este apartado. Porque Skocic, unos meses después, acabaría convirtiéndose en el primer jugador croata emigrante a cualquier destino del fútbol Mundial. Lo hizo camino a Gran Canaria. Luego siguieron sus pasos una centena de compatriotas que han pisado el fútbol español con embajadores tan extraordinarios como Jarni, Suker, Vujevic, Jankovic, Bjeliça, Halilovic ... Pero el primer fue el amarillo Dragan.

 

Seleccionador iraní


Desde Teherán, donde a la misma hora que se conocía el fallecimiento de León era presentado como nuevo seleccionador iraní, Dragan rememora para los lectores de Tinta Amarilla este episodio tan singular que tuvo como protagonista a la UD Las Palmas y a su recordado jugador y técnico.


"Ha sido muy triste para mí saber de la marcha de José Manuel León. Lo quería mucho; fue una persona muy importante en mi vida", relata Skocic. "León fue a verme cuando había guerra en mi país, aunque no había salpicado a Rijeka entonces. Sin embargo, en el estadio teníamos batería antiaérea instalada".

 


En esa difícil situación, León no dudó en aceptar el encargo de Jesús García Panasco, aún en sus últimas colaboraciones con el club, para desplazarse hasta allí y ver in situ al jugador pretendido por el club grancanario. "No había Liga entonces. Los equipos teníamos que jugar partidos amistosos pero lo hacíamos en las proximidades de la frontera con Italia. León vio algunos contra Hajduk Split y Dínamo de Zagreb. En uno de ellos ganamos con un gol de penalti".


Allí el emisario de Las Palmas se convenció del potencial del centrocampista del Rijeka, que finalmente acabaría desplazándose a la Isla. "Cuando salí de mi casa era muy joven, casi un niño. Era la primera vez que abandonaba mi país (hoy, diríamos los canarios, ‘no para la pata'). Era invierno y había nevado. León y Betancourt me recibieron. Se reía mucho porque vine cargado de abrigos y la gente se estaba bañando en Las Canteras en enero. Todo aquello era nuevo para mí".


Dragan se alojó en el hotel Iberia y "tuvimos que esperar unos veinte días" para que la FIFA diera reconocimiento a la recién germinada Federación de Croacia. "Por eso me convertí en el primer jugador croata que salió del país al extranjero", recuerdo con añoranza. "Muchas veces pienso en aquellos días y los recuerdo con mucho cariño" porque se sintió arropado por todo el entorno que conoció en Gran Canaria.


Skocic nunca perdió sus contactos con la isla. Conserva amigos que fueron compañeros en el club y, también, residentes de Gran Canaria. En su última visita "supo que Mamé León estaba ya enfermo y lo visité con mi mujer, Majda. Entonces vi a la misma persona que me había traído a Gran Canaria. Era un luchador. Me dijo: "voy a ganar a esta enfermedad". Sus palabras tenían la misma autoridad que cuando las emitía siendo entrenador. Nunca cambió. Era buena persona y sincero. Me dio mucha pena saber sobre su muerte. Estaba con un amigo y acabé llorando el sábado. Llamé a Paquito Ortiz para que le diera un abrazo a la familia en mi nombre. Cuando vuelva a la isla las visitaré", concluye.


Las buenas huellas son las imborrables.