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El recuerdo de José Manuel León

Historias de ginebra, calabozo y betún

  • GENTE CON DUENDE
  • 16/02/2020 - 11:45
Historias de ginebra, calabozo y betún José Manuel León, junto a la bandera de la UD Las Palmas, el club de sus amores (C. Torres)

Manuel Borrego

 

José Manuel León Talavera tiene un lugar en la historia de la UD Las Palmas, en la pasada y en la reciente. En Tinta Amarilla hemos dejado constancia en diversas ocasiones de su singular personalidad, no sólo por su propio testimonio sino por lo que contaron sus compañeros y amigos.

 

Mamé fue una persona muy querida. Había que estar atento siempre a sus palabras y acciones. Pepe Juan Suárez recuerda que en la primera concentración le dijo que "era sonámbulo" ... "estuve toda la noche con un ojo abierto". Era su manera de hacer grupo, de generar enlaces entre profesionales que iban a compartir una misma misión.

 

Aprendió de los mejores, siguiendo los consejos que luego supo expandir. "Él era uno de los generales del equipo, junto a Germán, Tonono y Paco Castellano" lo define Federico Páez. "En San Mamés van a salir diez leones canarios" dijo León a sus jugadores el día de una memorable victoria sobre el Athletic, con gol del propio debutante Páez.

 

Dejamos constancia de algunas opiniones y anécdotas protagonizadas y que en alguna ocasión fueron narradas en nuestras columnas digitales:

 

Su admiración por Molowny

Un entrenador marcó especialmente a José Manuel León, del que se sentía admirador y alumno. "Luis Molowny nos hablaba en canario. Yo tenía clara una frase que siempre me dijo. El delantero debe ser astuto. Y cuando hay un balón dividido, se produce un "tuya/mía" entre el portero y el defensa. En la indecisión, el balón es del contrario. Y eso ocurrió aquel día. Ellos (los del Barcelona) dudaron y yo metí la pierna para el 2-0"

La ginebra de un señor inglés

 

Después de una victoria 4-1 al FC Barcelona en 1967, la UD Las Palmas se concentró en el Hotel Santa Brígida. Era habitual hacerlo tras los encuentros. Aquel día había una doble alegría: el triunfo importante sobre un club de élite y la alegría personal del entrenador, Molowny, madridista de por vida. Así que ...


"En la concentración los jugadores dormíamos en habitaciones dobles. Pero en aquel momento, por lleno de huéspedes, la dirección del hotel facilitó otras habitaciones en las que hicieron noche hasta cuatro futbolistas. La que nos tocó a nosotros", relata León a Tinta Amarilla, "se había convertido en residencia habitual en la isla de un señor inglés, que en ese momento no estaba. Había dejado algunas cosas personales para su vuelta a Gran Canaria. Nos pusimos a investigar y encontramos unas botellas de ginebra" (...) "Cuando nos dimos cuenta estábamos casi todos los del equipo en la misma habitación, cada uno con su vaso de gin-tonic brindando por la victoria. Y con los vasos en alto ... se abrió la puerta. Era Molowny. "Ah, pero están todos aquí", dijo. Nos miró uno a uno desde allí, sin entrar del todo, y cuando se percató de lo que ocurría sentenció: "Buenas noches". Y se fue a su habitación. A la mañana siguiente, a otra cosa. Era sabio".


Más tarde, en el hotel "nos contó el director del hotel que días después, cuando el señor inglés regresó a la isla, fue a prepararse una bebida. Y protestó en la recepción: "¡Esto es agua!", dijo sorprendido. "Porque rellenamos las botellas con agua del grifo. Al fin y al cabo parecían lo mismo".

El asiento de Hitler


Con motivo del debut en Copa de Ferias (más tarde Copa de la UEFA), la UD Las Palmas viajó a Berlín para la visita al Hertha en 1969. El partido se disputaba en el Estadio Olímpico de la capital del Tercer Reich. León, con buena memoria, sabía que en 1936 aquel estadio se había construido para unos Juegos Olímpicos singulares donde la Alemania nazi quería mostrarse al mundo.


Y en la víspera al partido continental hubo entrenamiento de los amarillos en el recinto de juego."El estadio impresionaba. Era enorme", manifestaba para los lectores de Tinta Amarilla. "Recuerdo que los vestuarios estaban tras acceder por unas escaleras. Yo me puse a investigar y vi que tras una valla de seguridad estaba el palco. No me pude resistir. Pasé y me senté en el mismo lugar donde Hitler presidió los Juegos del 36. Busqué el asiento principal ... Allí estaba la meta donde ganó sus pruebas Jesse Owens. Fue una sensación única", reflexiona.

Al calabozo, con Paco Castellano


"Fui prisionero en la España franquista", solía recordar José Manuel León al revivir su etapa militar. El caso estuvo relacionado con el fútbol, obviamente. "El capitán general pidió ir al Estadio y la directiva le facilitó sus entradas para Tribuna. Fue acompañado, pero cuando el chófer del Ejército intentó entrar para el encuentro, en la puerta le dijeron: "Como si es el chófer del Papa. No puede entrar" (...) "Creo recordar que se llamaba Héctor Vázquez. Cuando se enteró de lo ocurrido a su conductor, preguntó por el nombre de los jugadores militares que jugaban con Las Palmas. En el acuartelamiento nos llamaron llamaron a Paco (Castellano) y a mi, aunque habían otros más, y nos enviaron un mes a Tenerife bajo arresto. Dormíamos en los calabozos de Hoya Fría. Y en ese tiempo no tuvimos fútbol ni entrenamientos, nada".

 

Entrevistas en las concentraciones


José Manuel León era el principal protagonistas en las travesuras que en aquellos tiempos obraban entre los jugadores amarillos de la época. Mamé tenía una habilidad con el micrófono. Con su grabadora siempre preparada, llamaba por teléfono entre las habitaciones a los nuevos del equipo. E, incluso, algún periodista también cayó en las redes de sus entrevistas.


Una de las recordadas en nuestro diario digital fue la de Gilberto Rodríguez, en el momento en que llegaba al equipo amarillo tras notable proyección en el Silense tinerfeño. Recordó: "Estaba en una nube. Antes del partido con el Jaén nos concentraron en el hotel Santa Catalina donde toda la plantilla quedaba ya pendiente del encuentro. Recibí una llamada (en la habitación) para una entrevista radiofónica previa al encuentro. Estaba emocionado. Empezaron a preguntarme sobre la experiencia de mi debut, mis sensaciones y todo ese tipo de cosas que en aquellos momentos experimentaba ante un momento tan importante. En tres meses pasaba del fútbol regional a la Segunda División con Las Palmas. Entonces comenzaron las risas al otro lado del teléfono y me percaté de la broma. Creo recordar que era José Manuel León el locutor. Un bandido. Hoy recuerdo esa anécdota con mucho cariño; más tarde le ocurrió a otros debutantes".

Los inspectores de Sevilla


José Cristóbal Correa narra también una anécdota personal relacionada con aquel tráfico de tabaco, relojes y otros productos que los jugadores de la UD Las Palmas realizaban en sus desplazamientos. Ocurrió en Sevilla, con sus compañeros de entonces Juan Luis y a José Manuel León: "Resulta que en muchos sitios de la Península ya nos esperaban porque sabían que en el equipaje de Las Palmas venía una buena carga. Había gente que ya tenía el contacto hecho y, al llegar al hotel, recogía la mercancía. Pero una vez en Sevilla Juan Luis no había podido colocar sus productos. Y José Manuel se prestó para localizarle un comprador. Fue a un bar cercano y convenció a unos señores que estaban allí para que vinieran al hotel a ver 'lo' de Juan Luis. Al entrar en la habitación encontraron el tabaco, las radios y los relojes todo ordenadito en la cama y, entonces, sacaron los carnets. Eran inspectores de policía. Ni contar el panorama y las risas del grupo ... Aquel dinero extra arreglaba muchos sueldos en las familias del equipo. Cuando nos reunimos para recordar estas cosas nos reímos muchísimo".

El maquillaje televisivo con betún


Manolo González, conocido futbolísticamente como Lo, fue también una de las ‘víctimas' de las novatadas internas de José Manuel León. No paraba de reír al contar cómo fue su recepción en el fútbol profesional. "Había que estar siempre atento a León. Por supuesto, me gastó la broma de la entrevista por teléfono, cuando llegábamos al hotel. Luego la divulgó en el desayuno, con todo el equipo a la escucha. Lo hacía muy bien. Pero también en el Estadio de Atocha, en San Sebastián, se las ingenió para otra de las suyas. Yo caí. Se trataba de un partido de Liga contra la Real Sociedad, que era televisado en blanco y negro de aquella época. Y los veteranos del equipo le habían comentado al joven Lo que debían maquillarse para que tuviera buen color a través de la tele. "Y tú, como eres el primero, pasa ya por la camilla porque no tenemos mucho tiempo", me dijo Mamé León en los prolegómenos del encuentro. Me tumbé, por supuesto, me pintaron con betún todo el cuerpo, de arriba a abajo. Estaba así en la camilla acostado con las manos hacia atrás. Ya me parecía a mí raro. Tuve que volver a bañarme y vestirme de nuevo para jugar el partido. Así eran las cosas antes, divertidas".

La célebre foto con Iríbar


"Fue el día que ganamos 0-1, con gol de Gilberto I. El campo estaba muy embarrado, como a veces ocurría en San Mamés. El portero Iríbar salió y opté por llevarme el balón hacia un costado. Me quedé sin ángulo para disparar y el centro posterior no encontró remate. No marqué aquel gol pero mereció la pena, porque salió una gran fotografía. Tengo un cuadro en casa rememorando ese momento". Y añadió: "En una de las esquinas del campo siempre se sentaba una señora que tenía por costumbre regalar un caramelo a los jugadores que allí acudían a centrar el balón tras un córner. La vimos durante algunos años. Al acercarnos a su posición ella siempre alargaba la mano y entregaba uno; se convirtió en un ritual. Recuerdo que me guardaba tres o cuatro caramelos en el bolsillito del pantalón deportivo de la época en cada partido. Es una muestra de la amabilidad que siempre encontramos en aquel público, donde habían muchos admiradores del juego de la UD Las Palmas".

El niño portero que debutó en el filial

Manolo López, el hoy director general de Deportes del Gobierno de Canarias, fue una de las apuestas de José Manuel León como entrenador. Su recuerdo quedó reflejado de manera imborrable: "Pongo a Mamé León en un pedestal, le debo mucho. Es el técnico de mi vida. Me descubrió cuando tenía 15 años. Fue a buscarme a Arucas para Las Palmas Atlético, pero le dije que no porque yo pasaba del infantil al Regional en mi equipo. Era muy joven. Sin embargo tuvo paciencia y un año después volvió a la carga. Con 16 años estaba en el filial y debuté en la Copa, contra el Zaragoza, en la Romareda. Y sin alcanzar los veinte años ya estaba en Primera División con la Unión Deportiva".

 


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