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Opinión

Humildad en la Liga más democrática

  • EL OTRO PARTIDO
  • 04/11/2019 - 12:29
Humildad en la Liga más democrática Pepe Mel, entrenador de la UD Las Palmas (C. Torres)

Manuel Borrego


Jonathan Viera suele ser sincero y especialmente transparente cuando sus sentidos están afectados por acontecimientos. Tras la tercera derrota consecutiva del equipo, esta vez en La Romareda, pidió en público "humildad" aunque sus valoraciones estaban dirigidas a sus propios compañeros. Y suponemos que a él mismo, porque nunca se excluye de las obligaciones.


Precisamente hace cuatro años, el mismo Viera salió herido en el partido del play off final por el ascenso a Primera División. Le había dolido el 3-1 ante el Zaragoza en el mismo escenario, con motivo del primer asalto de la final. Entonces estaba rabioso, con ganas de la revancha. No habló mucho, quizá lo justo, e hizo luego con sus compañeros lo que reclamaba el guión aquel 21 de junio de 2015.


Sin embargo fue mucho más contundente tras el 3-0 del domingo. Habló de necesidad de recuperar la humildad porque, decisiones arbitrales y colección de bajas al margen, hay algo que ha visto cambiar en las últimas jornadas. "Y esto es un toque de atención". Es complicado conocer cómo está por dentro los equipos, con tantas murallas que hoy separan a los jugadores, pero las palabras de Viera no caen en vacío.


La Segunda A, que es una tierra de oportunidades, es también la categoría profesional más democrática. Porque cualquiera puede estar a la altura de cualquiera. Nadie puede mirar por encima del hombro al oponente que está enfrente. Es una división donde no se distingue el poderío económico ni de nombres. Y esa ausencia de humildad de la que habló Viera puede acabar siendo el primer paso para una condena.


Fue vaticinar Pepe Mel de cosas bonitas que pueden llegar en el mes de abril y en los tres partidos siguientes se produjeron las derrotas que han calado duramente. Su primer mensaje de la pretemporada era más acertado, cuando no hablaba de otra cosa que una línea de meta con el Huesca. Y luego seguir con la siguiente.


Esa euforia verbal reciente de Mel se traduce ahora en otros mensajes: "perdimos el camino", "cometimos un error infantil", "no salimos concentrados", "sentí vergüenza en el primer tiempo", "la dinámica se ha vuelto al revés", "demasiados errores individuales y grupales", ...


La derrota de Las Palmas este domingo en La Romareda tiene argumentos distintos a las de otras visitas. El único coincidente es el desprecio arbitral al que siguen sometidos los amarillos, cuyos derechos deportivos no se contemplan en la misma medida que a otros conjuntos. Pero esta vez encajó goles en jugadas rivales (los dos primeros), añadiéndose en ellos errores de grosería.


Explicar este tipo de asuntos en 2019, después de lo que se ha vivido en el club en las últimas temporadas, de ejemplos tan gráficos como las seis victorias consecutivas de 1991-92 que no evitaron un descenso ... parece no haber entendido qué es la Segunda División y cuáles son sus riesgos.


El listón de la humildad empieza en los 50 puntos. Hasta ese día, que nadie piense en abril, mayo o junio.

 

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