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El filial, sin vuelo, sin cena y sin cama

Una decisión de Vueling deja fuera del avión de regreso a Gran Canaria a los 23 miembros de Las Palmas Atlético, comenzando una odisea en Barcelona que acabó a las 4 de la madrugada

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  • 02/09/2019 - 09:36
Los jugadores del filial, tumbados en sofás en espera de su alojamiento (TA)

B. Pérez


Las Palmas Atlético aún no ha regresado a la isla. El club grancanario emitirá una propuesta formal a Vueling al no atender a la expedición del filial que regresaba de Palma de Mallorca este domingo, vía Barcelona. Una decisión de la compañía aérea, según relatan los expedicionarios a Tintaamarilla, dejó fuera del avión de regreso a Gran Canaria a los 23 miembros del grupo deportivo. Pero ahí no quedó todo, hasta las cuatro de la madrugada del domingo al lunes, los técnicos, delegado y jugadores del filial estaban sin vuelo, sin cena y sin cama.

 

El equipo que dirige Juan Manuel Rodríguez disputó este domingo su partido contra el Atlético Baleares (1-0, con polémica arbitral en la concesión del gol local). El regreso a Gran Canaria se producía desde Palma vía Barcelona. Y fue ahí donde comenzó la pesadilla para los grancanarios porque, por un retraso en el primer vuelo, sobre las 21.00 horas los expedicionarios tenían que llegar al enlace en el aeropuerto barcelonés.


Cinco jugadores de Las Palmas Atlético, según la versión que nos facilita el club, llegaron a la puerta de embarque aún abierta mientras el resto estaba en el trayecto o terminando de salir del avión que los desplazó hasta Baleares. Y en la puerta de embarque les reclamaron entrar en el avión porque el cierre era inminente. Los jugadores pidieron unos instantes para que diera tiempo a la llegada de la totalidad del grupo, pero Vueling optó por la salida de la nave sin los 23 del grupo deportivo. "Nos cerraron las puertas en nuestra cara", relata el técnico Juan Manuel Rodríguez.


A partir de ahí, todo lo demás fue un tormento con colas para las reclamaciones, en las que se facilitó un ticket para un bocadillo a los viajeros no admitidos en el vuelo, además de un alojamiento en un hotel acordado por la compañía. El enojo de los amarillos iba en aumento al no aparecer el transporte a la hora y sitio acordado. Pero aún quedaba lo peor: en el hotel no había camas para los futbolistas y sus acompañantes.


Como resultado final, la UD Las Palmas debió intervenir pidiendo la mediación de la RFEF a través de su agencia de viajes. Y a las cuatro de la madrugada los 23 del filial quedaron alojados en otro hotel (Rey Juan Carlos) donde harán día antes de regresar a las 17.00 horas a la isla.


El viaje a Palma de Mallorca ha salido caro, porque el grupo pierde un día de trabajo, horas de sueño y regresan con un enfado enorme por el trato recibido.

 

Todo ello ha ocurrido en un fin de semana con huelgas en los aeropuertos de España y 10.000 afectados por cancelaciones o decisiones de distintas compañías, entre ellas la que ha intervenido en el caso de Las Palmas Atlético.

 

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